Cuando se ve una película o escucha un relato, habitualmente, uno suele proyectarse en la historia y sus personajes, para comprender o analizar las motivaciones que mueven los protagonistas de las mismas. Algunas veces incluso sentimos como nuestras ciertas emociones representadas por los actores o descritas por el escritor.

Otras veces, las historias son difíciles de contar y mucho más de comprender. Es ahí cuando la empatía empieza a conocer sus límites.

El siguiente caso, es uno de esos ejemplos y los relatos, aunque extraños y ajenos, no dejan indiferente necesariamente. Por ello, si eres una persona muy sensible no sigas leyendo.

Lo último que sabemos de Kevin Davis es que, al escuchar su sentencia a cadena perpetua, se giró hacia el jurado y sonrió.

Este joven de Texas, que cuenta hoy con 21 años, relató a los detectives, luego de haberse entregado, como acabó con la vida de su madre, Kimberly Hill.

Víctima y asesino.

No escatimó en detalles y sin ningún tipo de remordimiento dibujó una escena digna del peor infierno concebido por el hombre.

Davis dice haber intentado estrangular a su madre con un cable eléctrico, pero al no conseguir los efectos deseados, se fue a por un martillo y la golpeó en la cabeza hasta matarla. 

Fueron 20 golpes. Una vez muerta, introdujo sus dedos en el cráneo de la víctima y tocó repetidamente el cerebro de la misma para asegurarse de ello. 

No contento con esto, y para atizar el fuego de su sub mundo, Davis relata a la policía haber violado el cadáver de su madre. Casi orgulloso, dice haber “perdido la virginidad con un cuerpo”.

El joven afirmó tener fantasías sexuales violentas que incluían a su madre y a su hermana, a la cual planeaba matar y decapitar, para luego tener relaciones sexuales con su cadáver. 

“No estoy loco. Estoy sano. Sé lo que hice.” Afirmó entonces. 

“No tengo moral, un cuerpo es un cuerpo. Un pedazo de carne.”

Carne de su carne. 

En el juicio, Kevin Davis se declaró culpable, con el fin ya conocido.

Davis durante el juicio.

Toda esta abominación resulta incomprensible dentro de unos parámetros saludables. Más allá de la relación que los unía como madre-hijo, más allá, siquiera de que existiese algún tipo de relación, resulta impactante ver como este tipo de personas son capaces de tejer un mundo interno, tan oscuro como complejo, y al mismo tiempo, paradójicamente, no puedan concebir al más próximo de sus familiares como una persona con sus propias ideas, motivaciones y emociones.  

Su madre no tenía “mundo interno” a sus ojos, tan sólo era un cuerpo vacío. 

Desconocía que probablemente su mundo era él.

Publicado en Miscelánea
Fuentes consultadas:
http://www.univision.com/noticias/joven-texano-asesina-a-su-madre-y-luego-viola-su-cadaver
http://www.excelsior.com.mx/global/2014/10/09/986042