¿Tu hijo hace alguna trastada y tu recitas los nombres de toda tu progenie antes lograr llamarlo correctamente por su nombre?  ¿Será que estamos perdiendo la cabeza? ¿O tal vez se trate de una extraña condición hereditaria ya que a tu madre también le ocurría?

Tranquilo, confundir los nombres de tus hijos no es preocupante, le ocurre a todo el mundo y la ciencia tiene una explicación para este suceso.

No se trata de una pérdida de memoria por culpa de la edad, el estrés o el cansancio, sino de una confusión producida por un fallo cognitivo de nuestro cerebro al recuperar la información almacenada sobre nuestros seres queridos.

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Según los expertos, nuestro cerebro almacena los nombres por categoría y grupo social. Por poner un ejemplo, y si fuéramos un ordenador, tendríamos una carpeta de “Seres queridos” y, dentro de ella, otras que agruparían: “hijos”, “hermanos”, “buenos amigos”, “amistades”, “conocidos”, etc.

Las investigaciones del profesor de psicología y neurociencia de la Duke University, David Rubin, explican que, al acceder a la información, se produce un fallo cognitivo que confunde a los individuos de un mismo grupo social. 

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Es decir, este fallo no se produce de una categoría a otra, por lo que no vamos a confundir a un familiar con compañero de trabajo.

En cambio, dentro del mismo grupo social, se suele producir la mezcla involuntaria de nombres cuando son citados. Esto explicaría por qué las madres y padres comenten con mayor frecuencia dicho error.

Así que, lejos de ser un indicativo de que nuestra madre no nos tiene estima, este fallo significa que todos los hermanos nos encontramos en la misma categoría. 

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Como curiosidad, el 42% las 1700 personas que participaron en el estudio confundieron el nombre de su mascota con el de algún familiar, un indicativo de que, para muchas personas, sus animales de compañía son parte y tienen estatus de miembros familiares.

Fuente: Memory & Cognition, 20 minutos,

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