Escrito por Ansarabia

Artículo sobre los talleres de innovación impartidos para persas instituciones, como Consejería de Innovación, Proyecto Lunar y Grupo Neteman.

Antes de preguntarnos cómo se usa cualquier artilugio, debemos saber que es lo que tenemos entre las manos, ¿un medicamento reactivo que hace levitar nuestras neuronas, un pez que se cría entre la región sur y media del hemisferio izquierdo? ¿Una cosa de la cual todo el mundo habla pero nadie ha visto? ¿Ha sido fotografiada la creatividad paseando cogida de la mano junto al Big Foot tibetano?

¿La creatividad es nuestra mejor enemiga o nuestra peor enemiga? ¿A que sabe la creatividad? ¿Puede cocinarse de manera rápida, o es mejor obtener las ideas a fuego lento? ¿Cuando germinan sus flores huelen a innovación? Entremos, pero dejemos la puerta abierta (luego habrá que salir de este mismo artículo), y conozcámosla más a fondo.

Hoy en día la creatividad es un valor en alza debido a la situación coyuntural que vive la sociedad actual. Aunque paradojicamente ni la situación actual, ni el entorno son favorables a esta. El año 2010 ha sido el año de la creatividad, y si verdaderamente esto es cierto los próximos diez años deberían de ser la década de los resultados creativos.

La crisis ha puesto de moda y en pleno centro del escaparate mediático, palabras perdidas en un abismo del olvido lingüístico, tales como innovación, creatividad y la palabra mágica que hoy en día ha entrado por los oídos de todos con un pertido susurro (¡yipiii, soy guay y voy camino de tu lista de invitados!) paseándose o despotricando alegremente por nuestras cabezas.

Si miramos hoy en día en medios de comunicación sobre internet podem os encontrar un gazpacho monumental de conceptos, que más que informar marean, y nos propician una buena borrachera creativa, con su consecuente innovadora resaca.

Lo mejor es quedarse con un concepto concreto, el más hermoso a ser posible. La definición de los estudiosos de la materia M.A.WALLACH y N KOGAN contiene muchos de estos ingredientes “La creatividad es la aptitud de un niño para producir asociaciones únicas y numerosas con relación a la tarea propuesta y en un ambiente relativamente relajado”.

El niño puede seguir jugando con su original juguete, haciéndose mayor pero siempre en un ambiente sano, amoroso, y un entorno sin demasiadas hostilidades. Algo que en el mundo industrial y social es muy difícil de conseguir, algo que desesperanzados creativos de todas las ramas, buscan como oasis en el desierto, hartos, ya de tanto y tanto espejismo.

Imaginaos que la creatividad es un estómago por donde entra información previamente y que digiera, deforma, sintetiza y transforma lo que al final sale por el otro lado identificados como el producto final, resultados innovadores o resultado (abono creativo) .

Si alguno de vosotros piensan que el resultado es indecoroso y poco valioso. Entrevisten a un geranio, si a él no le importa y no tiene nada mejor que hacer.

¿Cómo aplicamos la creatividad a la empresa no creativa? Para una reconversión empresarial donde la creatividad pueda fluir libremente pero de forma controlada, los empresarios deben tener tres parámetros sobre voluntad creativa, impulso creativo y desarrollo creativo en sus modelos y estructuras empresariales, a parte del uso de las tics.

Hay q ue aclarar que la innovación producto de la creatividad, viene del latín innovare, y no sólo significa aplicaciones tecnológicas, sino un amplio espectro de aplicaciones de muchos tipos.

Ya sabemos q ue cuando hablamos de innovación no podemos parar de pensar en blade runner y ciborgs patalendo por un cucurucho de tornillos con vainilla. No, la innovación puede ser renovar o transformar procesos y modelos de negocios.

Como dos gemelos cascarrabias destinados a llevarse bien, la innovación tiene dos vertientes claras, una es la exponencial (desde cero o producto, o servicios totalmente nuevo) a la cual y la incremental (transformación o cambio añadidos en un porcentaje concreto).

No podemos hablar de creatividad continuamente, si el engranaje industrial no está preparado para ella, como no podemos meter un huevo duro en un hueco cúbico, sin modificarlo o dañar este.

El empresario debe de ser capaz de entender y dar opción de poder expresarse al trabajador, y hacerle ver que sus ideas son como mínimo valoradas. El valor de una idea es el valor de dos individuos, el valor de quien la crea y el valor de quien la recibe.

Sin alguna de estas dos partes la creatividad es un como chiste sin rematar, o que alguien no quiere escuchar, o las cucharillas que se pierden en cada lavado del friegaplatos, no van a ninguna parte.

No se puede hablar de innovación si no se obtiene un resultado beneficioso entre quien crea y quien recibe (esto hay que aplicarlo desde dentro de la empresa, no sólo aplicándolo al mercado final, generar ilusión en el entorno interno es ya un beneficio) y esto no es posible si no hay comunicación entre ambos.

Si el hilo de un extremo que comunica de un vaso al otro vaso de yogur está cortado, tanto de un lado como del otro están totalmente perdidos y navegan en islas dispares.

El empleado tiene que tomar conciencia con ayuda del empresario de que sus ideas son escuchadas y valoradas, en beneficio no individual sino del equipo. Modelos productivos en empresas de otros países como América, y parte de Europa se basan en transformar el ambiente de trabajo en un lugar muy parecido al parque de los recreos infantiles.

Trabajas divertiéndote, como decía Jardiel Poncela “Cuando el trabajo no significa ninguna diversión, hay que hacer lo indecible para divertirse”. Debe haber verdadero amor por el trabajo, lo que no quiere decir que hagamos un espacio de besitos entre trabajadores y empresarios antes de irnos al desayuno.

No quiero decir, que cuando la base es el amor a tu oficio, la creatividad surge como una maravillosa flor desplegando todo su encanto y productividad. Y para ello hay que echar buen mantillo y no escatimar en ello.

Desengañémonos todos, no surgirán buenas ideas sin buenos ambientes, no surgirán buenas ideas de trabajadores que cuentan cada minuto, y cada segundo sus relojes para salir cuanto antes un viernes a las ocho de la tarde.

Hagamos un esfuerzo entre todos para conseguir que la creatividad fluya por las empresas como la sangre por las venas. Y que la empresa sea un organismo saludable sin ortodoxos y convencionales iceberes de colesterol, que obstruyan su buen funcionamiento.

Publicado en Relatos