He de confesar que siempre me he sentido atraído por la neurociencia y, en definitiva, por el funcionamiento de nuestro cerebro. Y es que, aunque parezca que dominamos todo lo que ocurre en su interior, es él quien marca todas las pautas sin que apenas seamos conscientes de ello.

Hace tiempo, veíamos 11 cosas que el cerebro ignora sistemáticamente, aunque hay muchas más, y el propósito no es otro que el de ahorrar energía. A fin de cuentas, el cerebro no necesita procesar ciertas informaciones constantemente, como cuando dejamos de notar que llevamos las gafas puestas o cuando respiramos.

Adentrándonos en el campo de la neurociencia visual, hemos descubierto que todos “estamos ciegos”. Bueno, no en el sentido literal de la palabra, pero sí es cierto que se producen pequeños instantes de ceguera, de líneas borrosas y confusas que nuestro cerebro elimina antes de que nos demos cuenta. Algo que no es de extrañar cuando ya hemos visto que, por muy complejo que sea el cerebro, es fácil engañarlo a través de la percepción visual.

Por si aún no me creéis, es mejor que lo veamos juntos en un experimento:

¿Realmente veis algo cuando vuestros ojos están cambiando la línea de visión?

Mirad rápido a vuestra derecha sin mover la cabeza. ¿Habéis notado cómo existe un efímero instante de tiempo en el que no veis nada? Este cambio rápido recibe el nombre de movimiento sacádico -o simplemente sacada- y dura entre 20 y 200 milisegundos. Una cantidad de tiempo ridícula ¿verdad?, pero si sumáramos todas estas sacadas, veríamos que estamos ciegos durante una hora al día aproximadamente.

Esto no es más que un mecanismo de ahorro visual del cerebro. De este modo, le resulta más fácil interpretar la información visual cuando nuestra visión está fija o moviéndose lentamente. Es por eso que, durante los movimientos sacádicos, prefiere ignorar la información a cambio de permitir una mayor velocidad en el movimiento de los ojos. 

De hecho, esta ceguera momentánea e inconsciente ha sido muy utilizada por magos y ladrones de todas las épocas, ya que existen muchas técnicas que fuerzan este movimiento ocular para atraer y alejar la atención sobre puntos concretos. Se aprovechan de esta pequeña ceguera y de la confianza del espectador, quien mayoritariamente ignora la presencia de estas sacadas y la “trampa” que hay detrás.

Si habéis entendido bien esto, adentrémonos en un fenómeno más curioso todavía que tiene mucho que ver con las sacadas: la cronostasis.

Cuando el tiempo parece detenerse

En primer lugar, me gustaría que echáseis un vistazo a la siguiente animación, que muestra los número del 0 al 9 cambiando a cada segundo exacto:

ojos_cerebro_2

Mirad la animación y luego al punto más alejado que puedas de ella, para terminar nuevamente mirando la animación. Seguramente habréis notado que el siguiente número tarda más tiempo en aparecer. No se trata de un error en la animación, lo que ocurre es que el tiempo se ha detenido en tu cabeza (si vuestra mirada se ha posado justamente en el cambio de número, no se producirá el efecto del que os hablo, por lo que podéis repetir el proceso hasta que seáis capaces de verlo).

Este fenómeno es conocido como cronostasis y no empezó a ser estudiado por los neurocientíficos hasta el 2001. Se trata de un fenómeno en el cual parece que el tiempo se alarga, o simplemente se detiene, durante unos instantes.

Aunque no se tiene muy claro cuál es el mecanismo, sabemos que está relacionado con las sacadas, ya que, si movemos la mirada lentamente o desplazamos el reloj delante de nuestro campo visual sin mover los ojos, el fenómeno no tiene lugar. Además, cuanto más largo sea el movimiento sacádico, más tiempo durará ese segundo adicional. De hecho, se ha calculado que con un movimiento sacádico lo suficientemente amplio podríamos “alargar” el segundo real medio segundo más.

Fuentes: ncbi, cell, wikipedia/chronostasis, wikipedia/saccadic_masking Artículo por lavzodelmuro.net

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