Cuando somos pequeños todo nos parece posible. Casi cualquier cosa que nos digan con un poco de insistencia lo damos por cierto, sin necesidad de ninguna prueba.

Pero, al igual que nos creemos todo, también nos pensamos que los demás están en las mismas condiciones que nosotros. La inocencia nos impulsa a inventar historias increíbles para dar explicaciones a sucesos más mundanos.

Todos recordamos algún momento de nuestra niñez en el cual hicimos un trastada, pero creíamos que era imposible que nos descubriesen porque teníamos la coartada perfecta.

Desde inventar historias en las que nuestro perro ha sido capaz de coger el mando de la televisión, meterlo en el horno y encenderlo, hasta el menos elaborado “yo no he sido”. Se pueden contar por millones las excusas diferentes que los pequeños ponen para evitar algún castigo.

"Tengo una explicación perfectamente creíble para esto"

“Tengo una explicación perfectamente creíble para esto”

Hoy os traemos un vídeo bastante gracioso que tiene mucho que ver con lo que os acabo de contar. Se trata de un pequeño de 2 años que acaba de pintar el espejo de la habitación de sus padres. A tan tierna edad seguramente solo quería decorar un poco la habitación, pero no tarda en darse cuenta de que no ha sido buena idea y decide inventar algo rápidamente para salir del apuro.

Dicho y hecho, en pocos segundos elabora una excusa sin fisuras y que, a buen seguro, le exculpara totalmente de esta acción. Si quieres saber cuál es, dale play al vídeo. Tal vez no sea la mejor explicación que se ha dado nunca, pero sí la más divertida que hemos oído.

Fuente: Laura Hopkins, Artículo por La Voz del Muro

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