Tras su repentina muerte en 2011, todos recordamos a Steve Jobs como una de las mentes más brillantes de nuestra historia reciente.

Pero el fundador de Apple no sólo fue famoso por las increíbles creaciones e innovaciones tecnológicas, sino también por sus recetas para el éxito y el carácter motivador e inspirador que contenían cada una de sus famosas frases:

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La frase con la que convenció al director de Pepsi

Sin embargo, existe una frase que apenas es conocida pero que es una de las esenciales a la hora de que este gran genio tecnológico empezase a construir el imperio de Apple que actualmente, incluso pese a su muerte, sigue vigente.

Todo ocurrió a mediados de 1983. Apple ya había lanzado la primera versión de sus ordenadores y Steve Jobs, que apenas tenía 27 años, se había convertido en el millonario más joven de todo Estados Unidos. Sin embargo, las cosas habían empezado a ir mal en Apple. Ese año, la compañía lanzó al mercado Lisa, un ordenador personal que pretendía conquistar a todos aquellos usuarios inexpertos en el terreno de la informática.

Era la primera apuesta de Jobs por llevar los ordenadores a la casa de cualquier tipo de persona, pero el resultado no fue esperado. Lisa era un ordenador más caro de lo normal y apenas tuvo éxito, con lo que Apple sufrió varias pérdidas que la dejaron al borde de la quiebra.

Fue entonces cuando Steve Jobs, tras comprender que necesitaba ayuda externa, se dirigió a John Sculley, que por aquel entonces ocupaba el cargo de director ejecutivo de Pepsi. Jobs le ofreció ponerse al mando de Apple para reflotar sus ventas, pero Sculley rechazó la oferta. Fue entonces cuando Steve Jobs pronunció la frase que cambió para siempre la historia de Apple:

“¿Quieres seguir vendiendo agua azucarada el resto de tu vida… o prefieres unirte a mí y cambiar el mundo?”

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Ante esa frase, Sculley no tuvo dudas. A los pocos días, el directivo de Pepsi abandonó la compañía de refrescos y se unió a Apple como nuevo director general y CEO. Y la historia de Apple empezó a cambiar: un año después, la compañía lanzó la nueva versión de su Macintosh, que fue un auténtico éxito de ventas y construyó el primer escalón hacia el éxito que hoy día todos conocemos.

Incomprensiblemente, Sculley despidió a Steve Jobs

Sin embargo, no todo fue un camino de rosas en esta relación. En 1985, Apple decidió hacer una reestructuración de empleados. En su lista de decisiones, Sculley decidió también echar al propio Steve Jobs, que, de este modo, vio cómo le acababan despidiendo de la empresa que él mismo había fundado.

No se volvieron a ver hasta 1996. Hasta entonces, Steve Jobs había fundado Pixar, la empresa con la que consiguió revolucionar el mundo de la animación, y NeXT Computer, una compañía de ordenadores que logró un éxito bestial. De hecho, tal fue el éxito de NeXT Computer que en 1996 fue comprada por Apple. Un año después, en 1997, Steve Jobs volvió a dirigir Apple, llevándola hacia la definitiva senda del éxito que aún hoy conserva.

Publicado en Miscelánea