Aunque el término para refererise a ellos más apropiado no es el de bebé, no dejan de recordarnos a pequeños recién nacidos. Y como ellos, en esta reserva de animales tienen que ocuparse de su baño, que aunque no es diario, requiere la misma ternura y mimo que si fueran bebés humanos. Primero les lavan con champú y después con una mezcla de agua y ojas que les proteje de los parásitos.

Aunque la hora del baño no es su preferida, se quedan tan extenuados, que tras el baño y haciendo honor a su nombre, acaban completamente relajados y dormidos.

Como curiosidad, no necesitan dejarlos encerrados en jaulas mientras que bañas a sus hermanos, son tan perezosos que no se van a ningún sitio…

Original: Animal Planet

Publicado en Miscelánea