Comenzó siendo uno de los estados más pequeños de Asia Menor pero, poco a poco, el Imperio Otomano logró controlar gran parte de la cuenca mediterránea, plantando cara a las invasiones mongólicas y terminando con lo que quedaba del imperio bizantino. Hasta llegaron a sitiar Viena en dos ocasiones, poniendo en jaque a Centro Europa y la sociedad cristiana.

Grandes logros para uno de los imperios más longevos de la historia, fundado en el siglo XIV, y una de las principales potencias del mundo hasta su caída, en 1922, tras la Primera Guerra Mundial.

Imperio Otomano hacia el 1900 - labrújulaverde.com

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Una de las principales diferencias con Occidente era el sistema sucesión al trono de los sultanes otomanos, quienes en vez de heredar el cargo por primogenitura lo hacían por alianzas. Esto desataba una encarnizada lucha entre hermanos y familiares, que continuaba incluso después de haber sido nombrados sultanes.

Para evitar que la incertidumbre y las intrigas palaciegas paralizaran el reino,  Mehmed el Conquistador instauró la costumbre del fratricidio en 1451. Nada más acceder al trono, Mehmed mandó ejecutar a sus hermanos y parientes cercanos, incluyendo a su hermano menor, de apenas unos meses, a quien estranguló en su propia cuna. Pero la cosa no termina aquí. Mehmed recomendó a aquel de sus hijos que le sucediera, que hiciese lo propio con sus hermanos.

Mehmed el Conquistador - labrújulaverde.com

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Así, cada pocos años, la familia real era impunemente aniquilada, anteponiendo las cuestiones de estado al amor fraternal. Uno de los casos más salvajes fue el de Mehmed III, quien ejecutó a sus 19 hermanos y otros tantos sobrinos y familiares. También es conocido el caso de Soleiman el Magnífico, quien mató a su primogénito por haber logrado las simpatías de los soldados y creerlo una amenaza.

Lo cierto es que, aunque efectivo, ni los sultanes, sus familiares, las élites o el pueblo disfrutaban con la práctica del fratricidio real. Por eso, en 1617, casi dos siglos después fue abolida. La solución no fue tampoco la más idónea.

La jaula real

Exterior del kafes en el palacio Topkapi - labrújulaverde.com

Exterior del kafes en el palacio Topkapi – labrujulaverde.com

Aprovechando la repentina muerte de Ahmed I, los potenciales sucesores al trono fueron convocados en el palacio de Topkapi. Allí se les confinó en los kafes, unas estancias especiales dentro del Harén Imperial, en las que permanecieron cautivos de por vida.

De esta forma se evitaba que pudieran conspirar o comunicarse con el exterior, pero se les permitía vivir de forma lujosa en palacio y siempre custodiados por los guardias. Solo cuando un sultán moría, su heredero, elegido por los visires reales, era conducido por primera vez al exterior a través de la Puerta de la Felicidad.

A pesar de la privación de libertad, no siempre permanecieron seguros en palacio, sobre todo en las primeras generaciones. En 1621, Osman II hizo asesinar a uno de sus hermanos cautivos y dejó morir al resto en sus jaulas. Sin embargo, tan brutal acción no fue perdonada por el ejército, el cual se rebeló y logró salvar al último de sus hermanos. El hombre, al borde de la muerte por inanición, tardó un tiempo en darse cuenta de que acababa de heredar el torno. Desde entonces se impuso el principio de primogenitura para determinar la línea sucesoría.

Una jaula de oro es siempre una jaula

Interior del kafes del palacio Topkapi . labrujulaverde.com

Interior del kafes del palacio Topkapi – labrujulaverde.com

Morir asesinado era una brutalidad, pero una vida privada de libertad no fue el mejor remedio. La mayoría de los sultanes tuvieron que esperar una media de 15 años para salir del Kafe, y solo si eran elegidos.

El resto de hermanos nunca volvió a saborear la libertad, viviendo y muriendo presos en la jaula de oro de palacio. Muchos de ellos terminaron por padecer desórdenes psicológicos graves, e incluso se sabe que al menos dos se suicididaron.

A pesar de estar ya prohibido, el último fratricidio real sucedió en 1808, cuando el sultán Mahmud II hizo ejecutar a su único hermano, Mustafa IV, para evitarse posibles contratiempos.

Mehmed VI - labrújulaverde.com

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El último sultán otomano, Mehmed VI, accedió al trono en 1918, a la edad de 56 años, después de cumplir 39 años en la jaula en la que fue introducido después de su decimosexto cumpleaños.

Fuentes: wikipedia, labrujulaverde.com

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