Cada vez me gustan menos los lugares con ruido de fondo, los sonidos huecos, el murmullo insidioso de un bar lleno de gente… Pensé que serían cosas de la edad, pero al parecer puede tratarse de un leve caso de misofonía.

misofonia

Las personas afectadas por misofonía sienten un profundo rechazo hacia los sonidos cotidianos que otras personas hacen, como por ejemplo al comer, beber, toser o respirar, o utilizando ciertos objetos. También se sienten molestos por los ruidos que hacen las cosas, como el tic tac de un reloj, el crepitar de una chimenea o el chasquido de un tubo de luz de neón medio fundido.

No hablamos de la típica falta de concentración que todos hemos experimentado alguna vez por culpa de un sonido molesto, sino de reacciones dolorosas, ansiedad, estrés y hasta ataques de ira con episodios violentos a consecuencia de este tipo de ruidos.

El término misofonía fue acuñado por primera vez en el año 2000 por los neurocientíficos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff. En estos últimos años, se ha logrado concretar el área cerebral que se ve afectada por este desorden neurológico de tipo obsesivo compulsivo, pero no un tratamiento eficaz.

Se desconoce el por qué de una reacción tan visceral, a un ruido que para otras personas pasa completamente desapercibido. Así pues, para los misofónicos, el cuerpo humano y sus sonidos parecen una orquesta desafinada que les desquicia profundamente.  

Según las pruebas realizadas, las personas se ven afectadas físicamente por los sonidos -estímulos que les alteran-, aumentando la sudoración de las manos, el ritmo cardíaco y los niveles de cortisol -hormona responsable del estrés-.

misofonia 1

Existen distintos grados de misofonía, en función del tipo de reacción que sufra el paciente. Estos niveles son:

0. Identifica sonido-estímulo, pero no siente molestias.

1. Es consciente de la molestia que el sonido-estímulo le produce, pero mantiene la ansiedad al mínimo.

2. El sonido-estímulo comienza provocar molestias físicas, como ansiedad o irritabilidad.

3. El paciente siente un aumento de la ansiedad, pero no la externaliza.

4. El paciente comienza a responder a los sonidos-estímulos para cesar su malestar. Por ejemplo, solicita a la persona que pare de sorber la sopa, se tapa el oído que registra el sonido molesto, se aleja de la fuente del ruido.

5. El paciente muestras claros síntomas de irritabilidad y elige formas más conflictivas de cesar el sonido-estímulo.

6. El misofónico experimenta incomodidad física intensa. Se desencadenan los primeros síntomas de ataque de pánico y comportamientos de “lucha o huida”.

7. Fuerte malestar físico y elección de métodos de resolución altamente conflictivos. El paciente revive sonidos-estímulos molestos durante semanas, meses, o incluso años después de haber sucedido.

8. Fuerte malestar físico con respuestas violentas.

9. Paciente completamente susceptible al pánico o la rabia. Solo haciendo gala de una gran fuerza de voluntad logra contenerse de usar la violencia.

10. Violencia física contra las personas, animales o cosas que emitan el sonido-estímulo. También pueden darse conductas autolesivas.

misofonia 2

En función del grado, las personas misofónicas pueden desarrollar fuertes conductas antisociales, llegando a odiar a sus amigos y familiares si son ellos quienes producen el ruido que les molesta.

Algunos pacientes optan por no volver a ir al cine, visitar un restaurante, o comer con sus familiares con tal de evitar los ruidos. Otros prefieren poner grabaciones de ruido blanco, a un volumen tan alto que no sean capaces de escuchar otra cosa. Sea como sea, todos tratan de hallar una forma de vivir en paz.

Fuentes: wikipedia, deadbees.net

Publicado en Salud