Las habíamos visto en documentales que las recreaban por ordenador, dibujadas en los libros de ciencias naturales, pero hasta ahora no habíamos tenido la suerte de presenciar una supernova -o explosión de una estrella- real, grabada en la fría y silenciosa naturaleza espacial.

Por suerte la NASA nos brindó la posibilidad de conocer este acontecimiento el pasado día 21 de marzo, tras captar las imágenes con el telescopio espacial Kepler -bautizado así en honor al astrónomo- mediante observaciones fotométricas.

La estrella en cuestión está categorizada como una supergigante roja, que es 500 veces más grande que el Sol y 20.000 veces más brillante. Y para entender el vídeo, además de las espectaculares imágenes que veréis en él, te explicamos qué ocurre.

En este estado, la estrella no puede contrarrestar la fusión de su nucleo -el horno que emite la energía de la estrella- con la fuerza de la gravedad. Una lucha constante mientras que la estrella está viva y que flaquea en sus últimos momentos, por lo que la fuerza que descubrió Newton acaba venciendo obligando a que el nucleo se colapse. Una onda expansiva comienza a emerger desde este manifestándose al principio como unos dedos de plasma azul, que terminan por ser sobrepasados por la fuerza de la onda.

La estrella que hemos visto desaparecer se llama KSN 2011d, y está situada a 1,2 mil millones de años luz de distancia. Como anécdota y dato curioso, decir que muchas de las estrellas que vemos en el cielo ya no existen, solo que debido a su distancia, la luz que emitieron en el pasado nos sigue llegando. Es decir, imaginad que alguien nos lanza una pelota desde la planta 100 de un rascacielos. Mientras que la pelota cae, la persona que la lanza muere, pero nosotros seguimos viendo caer la pelota. En este ejemplo la pelota es la luz, y la persona que la lanza la estrella. Ahora extiende este ejemplo a las dimensiones abismales del universo.

Simplemente fascinante.

Fuente: NASA’s Ames Research Center

Publicado en Ciencia