Cuando un perro inicia su convivencia con nuestra familia va a depender íntegramente de nosotros que la convivencia sea más o menos armoniosa. ¿Por qué? Porque donde nos encontramos más problemas de convivencia es cuantos más miembros la conforman y cuando el consenso familiar brilla por su ausencia.

Me refiero a la  necesidad de establecer unas mínimas normas de convivencia, incluso antes de que el perro llegue al hogar.

Las normas de convivencia son una herramienta que nos va ayudar a cada miembro de la familia a educar al perro. Para ello, es fundamental que haya consenso en las mismas, de forma que al perro siempre le lleguen las mismas órdenes y pueda ejercer las mismas rutinas.

Las normas a las que me refiero son:

  • Horarios de salidas y de comidas del perro y quién las va a ejercer. El horario en un perro es fundamental porque el perro es un animal de rutinas. Si se quiere educar a un perro a hacer sus necesidades en la calle o a comer siempre la comida que se le ponga, la familia debe ser muy estricta en los horarios. Siempre debe comer a las mismas horas y siempre debe salir a las mismas horas. De esta forma, su reloj biológico se regulará y conseguiréis que no se haga sus cositas en casa y que coma de forma ordenada.
  • Límites en ciertas conductas. Aquí el consenso familiar debe ser serio. Me refiero a conductas como dejar o no subir al perro al sofá o a las camas. Darle o no de picar mientras la familia come, etc. Este tipo de conductas son las que más dolores de cabeza traen a los miembros de una familia y las que más confunden al pobre animal. Puede que un miembro de la familia no le deja subir al sofá, pero otro le deja siempre, y al final, quien se lleva la bronca es el perro. Es muy importante no confundirlo si queremos conseguir un perro educado y equilibrado.
  • Actividad física y lúdica. El perro es un animal muy activo y juguetón. Da igual la edad que tenga, desde el más cachorro hasta el perro anciano necesita su dosis de actividad física diaria y su momento de juegos. Por eso es importante que el miembro de la familia que disponga de más tiempo sea el que se encargue de esta maravillosa tarea: porque con la actividad física (no solo un pequeño paseo, sino hacerlo correr, saltar, etc.) evitaremos conductas indeseadas en casa (destrozos, mordidas, arañazos, ladridos excesivos, etc.) y mantendremos en forma al perro, y con el juego estimularemos su mente y reforzaremos el vínculo entre el perro y el humano.

Que el perro tenga una persona o dos de referencia es muy importante. Sabemos que los perros son animales sociales con un marcado carácter jerarquizado, por lo que tener una persona o dos de referencia que sean quienes le eduquen y le pongan límites es fundamental para evitar que sea él quien integre ese papel y, en definitiva, se convierta en un perro equilibrado y feliz.

Publicado en Animales
Fuentes consultadas:
http://comoeducarauncachorro.com/blog
http://www.elblogdeuma.com