Todos los que tienen perros conocen muy bien su insaciable apetito, y sobre todo, tu comida siempre les parecerá más interesante que la suya y te la acabarán pidiendo con su mejor y más tierna cara de lástima -si no te la roban en un descuido-. Pero si hay algo que les encanta a los perros son los huesos, el mio puede pasarse una hora lamiendo, mascando, masticando y jugueteando con uno. Huesos de gran tamaño que tras su incesante y paciente entrega, acaban desapareciendo como por arte de mágia.

El bulldog del siguiente vídeo fue un afortunado animal poseedor de unos de estos suculentos trofeos perrunos, pero por algún motivo no quería comérselo en la calle, y entrar con el hueso en casa se convirtió en una divertida odisea…

Publicado en Miscelánea