Tinder es, probablemente, la aplicación para ligar más famosa de cuantas existen hoy en día. El número de usuarios de esta “red social” es tan elevado que raro es que no conozcamos a nadie en ella.

Cuando te metes en una de estas aplicaciones el objetivo es claro, encontrar alguien interesado en ti, y que te interese, y tener una cita para ver si surge algo.

En principio podemos imaginar miles de formas en la que se desarrollara esa primera cita. Sea cual sea la que se te pase por la cabeza, estoy seguro que ninguna se parecerá ni remotamente a la que le sucedió a Liam Smith, un joven estudiante del Reino Unido residente en Bristol. Y es que cuando algo tiene que salir mal, no nos quepa duda de que saldrá fatal.

El joven Liam conoció a una agradable muchacha en dicha aplicación. No tardaron en quedar para conocerse y tener una primera cita. La noche comenzó con una parada en Nando’s, un conocido restaurante de comida rápida.

Tranquilo, es que me gusta colgarme bocabajo, como los murciélagos

Todo iba viento en popa, ya que la muchacha (cuyo no sabemos por motivos que pronto descubriréis) había accedido a tomar la última copa en casa de Liam.

En un momento de la noche la muchacha tuvo que excusarse un momento para ir al baño. Al volver del W.C la cara de la chica era de completo horror. En ese momento dijo “Liam, tengo que contarte algo”  y aquí fue cuando toda la cita se tornó un desastre sin precedentes.

Al parecer la joven había tenido un apretón intestinal debido a la comida rápida de la cena. Dicho malestar se tradujo en una cantidad ingente de materia fecal que supuso el atasco del W.C en cuestión.

La muchacha, horrorizada ante aquel suceso ideó un plan infalible, o eso creía ella, para salir del aprieto. El baño tenía una ventana que daba a un pequeño jardín. Con ayuda de papel higiénico recogió las heces y se dispuso a lanzarlas por dicha ventana.

El hueco de la discordia

El único y fatal problema es que la muchacha no se había percatado de que la ventana tenía otra contraventana que impidió el paso de las heces hacía su feliz destino. El resultado es que toda caca quedó alojada en el hueco entre estos dos cristales.

La escena ya de por si era dantesca, pero la historia no acaba aquí. Liam le dijo que no se preocupara, que rompería la ventana, las sacaría de ahí y limpiaría el estropicio. La joven, con evidentes remordimientos por su “cagada”, no permitiría que Liam rompiese la ventana por su culpa.

Ni corta ni perezosa, empezó a trepar por el marco, introdujo medio cuerpo entre las dos ventanas y… quedó cómicamente atrapada. Tras un rato intentando liberarla llegaron a la conclusión de que tan solo unos expertos bomberos podrían solucionar este entuerto.

Dicho y hecho, Liam llamó a los bomberos, que se personaron en su casa lo más rápidamente que pudieron. Al llegar y contemplar la escena una ola de risas inundó el cuarto de baño. Tras estos momentos los bomberos rompieron la ventana para así devolver a la muchacha a una posición algo más natural.

¿¡Pero cómo te has quedado atrapada ahí mujer!?

Una anécdota divertida pero que no se queda solo ahí ¿Cómo es posible que esta historia haya trascendido más allá de las cuatro paredes del w.c? Sencillo, Liam creó una campaña en la web GoFundMe contándola y pidiendo ayuda para poder costear las 300 libras del arreglo de la cristalera.

En su crowdfunding explica que ese dinero supone una barbaridad para su economía de estudiante, y que no puede hacer frente al gasto. Lo curioso del asunto es que finalmente ha recaudado bastante más de lo que necesitaba.

Según ha contado Liam, todo el dinero que ha conseguido de más lo donará a varias instituciones benéficas. Además, también hemos sabido que la historia de amor de ambos no terminó esa noche, ya que piensan tener una segunda cita. Desde luego no imagino una historia más curiosa para contar a sus hijos de cómo conoció a su madre.

Publicado en Insólito
Fuentes consultadas:
https://magnet.xataka.com/why-so-serious/la-cita-de-tinder-perfecta-quedar-atrapado-en-el-bano-mientras-intentas-lanzar-tu-mierda-por-la-ventana