Desperté y me miré tan vacía a mi alrededor, todo por lo que supuestamente había luchado simplemente: No existía!

 Y es que empiezan con una promesa de darte lo que en un momento de desesperación ocupas, con tal de conseguir lo que ellos desean y trabajas para sus fines con la firme promesa que podrás solucionar tu precaria situación.

Los que se dan cuenta en el camino (que eso “jamás sucede”) comienzan hacerse justicia por su propia mano o lo que es lo mismo empiezan a cosechar para su milpita.  Empiezan a construir su patrimonio y a cubrir a los complices que los van incautando para que puedan seguir logrando sus objetivos. Algunos llegan a ser tan amenazantes para callar tu voz,

en otras circunstancias atacan a tus familias, a tus seres queridos quitándoles sus empleos, desmeritándolos,  extorcionándolos, amedrentándolos y en el último de los casos privándoles la vida.

Y es que te ofrecen todo lo que necesitas para sanar, para salir adelante, para seguir “avanzando” o supuestamente para triunfar. Para ese entonces ya me habían pedido renunciar a mi puesto, a mi nombre y a mi casa…Y es que no les importa recurrir a cualquier medio porque al final de todo ya no tienen miedo de lo que tengan que quitar de en medio para conseguir lo que se han fijado lograr. 

No respeta los valores, los acuerdos y mucho menos la vida.

Te dicen que te arriesgues, que sueltes, que sigas adelante que tienes que hacer lo que nunca has hecho una y otra, y otra vez.

Los incautos siempre son personas que les gusta ayudar, apoyar, que están a beneficio de las personas con más necesidad. Y mientras los otros se pelean y se disputan los bienes y los beneficios de los que un incauto puede gozar, estos otros siguen buscando manera para seguir aprovechandose de ellos. Algunos se ven tan enredados que ya no saben como salir de ese juego al que son llevados por todo lo que sus deseos quieren. Otros simplemente dejan que sucedan porque no saben de que manera defender algo que para ellos resulta indefendible de los avorazados. Muy pocos logran poner un límite ya que son tan vulnerables que precisamente su incautador aprovecha esa vulnerabilidad.

Si te descubres como incauto y logras despertar de la pesadilla donde todos están a favor de que hagas lo que ellos no harían, respira, céntrate en tus ideales y valora si eso es lo que en realidad tú quieres lograr o te has dejado llevar por alguien más tan solo por solucionar lo que en el momento requieres. Recuerda que cada paso que das, es parte de tu tiempo y de tu vida que vas dejando a favor de alguien más.

11092017 Mimí Barragán.

Publicado en Relatos