Todos los que tenemos perro, estamos 100% seguros de que nos comprenden cuando les hablamos. Existen estudios que respaldan esta creencia, pero otros afirman rotundamente que esto no es posible. Después, están esos estudios que no esclarecen nada y que terminan liándonos más todavía.

En mi opinión y por la experiencia acumulada, nuestros amigos caninos nos comprenden, pero con ciertas limitaciones. Más allá de unas cuantas palabras, los canes se fijan principalmente en el lenguaje corporal.  Con solo vernos son capaces de adivinar, en menos de un segundo, si estamos alegres, enfadados, tristes, etc.

Aquí entra en juego la duda que muchos tenemos: ¿cómo es de efectivo que regañe a mi perro? ¿sabe que ha hecho algo malo? Pues aunque muchos pensemos que sí, que lo sabe y que regañándole conseguiremos que ese comportamiento no se repita, estamos completamente equivocados.

Es inútil regañar a un perro por un acto que cometió hace unas cuantas horas. Su capacidad de razonamiento y  memoria no son capaces de relacionar esa zapatilla masticada -probablemente hace 2 horas-, con tu enfado actual. Para que una regañina sea más efectiva debemos de pillar al perro in fraganti o, como mucho, unos pocos segundos después de haber realizado la trastada. Por supuesto, pegar o dar voces desmesuradas al animal no ayudarán en absoluto a que aprenda. Al perro hay que educarlo, no asustarlo ni dañarlo.

El perro que veremos en el siguiente vídeo ha sido pillado practicamente en el acto. Por su reacción, sospechamos que sí ha establecido un vínculo que relaciona su fechoría con las palabras de su dueña.  Seguramente en su mente canina, este perro había cometido el crimen perfecto, muy lejos de ser descubierto, pero su dueña no lo cree así.

Mira el siguiente vídeo, ya que seguro esbozas una sonrisa cuando descubras dónde escondió las croquetas nuestro peludo amigo. 

Fuente: Little Things

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