Que la manera de enseñar ha cambiado en las últimas décadas es una realidad que vivimos constantemente a través de nuestros hijos, sobrinos y nietos. 

Disciplina, disciplina y más disciplina. Ese era el mensaje que querían inculcarnos nuestros antiguos maestros y, por supuesto, educarnos en materias tales como álgebra, geografía, lengua o historia. No obstante, la rectitud y el temor ante las posibles represalias por hacer una pequeña trastada -tales como hablar a destiempo en clase, llegar tarde, no entregar un trabajo en la fecha estipulada o hacer novillos-, estaban siempre presentes.

Ahora, sin embargo, los estudiantes tienen más leyes que los profesores y, en los casos más extremos, que sus propios padres. Con esto no quiero decir que esté de acuerdo con la arcaica manera de enseñar de antaño, pero desde luego tampoco lo estoy con la actual. 

Así pues, ¿qué es lo que estamos haciendo mal? ¿por qué hay tanto fracaso escolar?

Una carta dirigida a sus alumnos suspensos

Ante la falta de motivación y al buen número de suspensos en su clase, Pablo Poó, profesor de Lengua y Literatura, ha querido enviarles un mensaje a sus alumnos para que reflexionen sobre el rumbo que llevan, ya no solo dentro del aula, sino también en la vida.

Siempre me preguntas lo mismo: “¿para qué quiero estudiar si yo voy a trabajar en el campo?” o “¿para qué quiero estudiar Lengua si voy a ser peluquera?”. No sabes nada de la vida; y no lo sabes porque lo tienes todo.

Así encabezaba Pablo su razonado discurso. Unas palabras que no han tardado en saltar a los círculos virales y que hoy queríamos compartir con vosotros, pues son cuanto menos inspiradoras

¿Qué opináis vosotros?

Publicado en Miscelánea
Fuentes consultadas:
https://www.youtube.com/watch?v=QlosfC-xves&feature=youtu.be