A pesar de estar completamente helada, la Antártida es el desierto más grande del mundo. Pero incluso hasta este árido paisaje ha conseguido llegar el hombre, llevando consigo su cultura y religión. Os presentamos los 7 lugares de culto más inhóspitos del planeta.

Capilla de las Nieves

Situada en la estación científica estadounidense de la Isla de Ross, se encuentra esta pequeña iglesia que, a pesar del gélido paisaje y las bajas temperaturas ha sido destruida por el fuego en dos ocasiones.

No pasó mucho tiempo hasta que los hombres allí destinados la reconstruyeron, ya que para quienes se encuentran tan aislados de la civilización, la religión puede ser un faro reconfortante.

La estación aloja entre 200 personas en invierno y hasta mil en los meses de verano. A pesar de ser católica, la iglesia está abierta a todas las religiones. El padre Michael Smith ha hecho un gran esfuerzo para que todos puedan encontrar un lugar en el que estar tranquilos y conectar con sus dioses, sean cuales sean. Incluso ha prestado el templo para realizar ceremonias budistas y Bahai, algo que le honra, y que debería de ser el espíritu de fraternidad con que las religiones deberían vivirse.

Capilla de la Trinidad

La iglesia ortodoxa rusa alzó en 1990 esta pequeña iglesia, situada en la estación antártica de Bellingshausen, en la Isla Rey Jorge.

La capilla está construida en madera de pino, la cual tuvo que ser transportada en barco desde Siberia. Tiene capacidad para 30 personas y atiende las necesidades religiosas del personal de las bases cercanas, siendo estas polacas, rusas, chilenas y coreanas. Sí, efectivamente algunas misas se ofician en español.

Cada año, la capilla queda bajo la dirección de un monje distinto, quien debe mantenerla y cuidar de sus fieles. También debe rezar por las almas de las 64 personas que allí han perdido la vida durante el transcurso de diversas expediciones.

Aunque es raro que se llene, la capilla ha sido testigo de varios bautizos y una boda, en la que una pareja de investigadores de la estación chilena y rusa se dio el “sí quiero”.

La capilla de hielo

Curiosa a más no poder, la capilla católica de Belgrado Base II está excavada directamente en el hielo antártico.

Fue fundada en 1955 y su apariencia difiere mucho en invierno y en verano ya que, por su latitud, aquí los días y las noches duran 4 meses. También las auroras boreales son muy normales, por lo que sus muros de hielo se tiñen de colores verdes y violetas de vez en cuando.

Capilla de San Francisco de Asis

Hasta la estación Base Esperanza han llegado los monjes franciscanos, para dar apoyo moral y consejo espiritual a los habitantes de la aldea más meridional de Argentina.

Claro, que estos lugareños y los investigadores que allí llegan, también disponen de escuela, bar, museo y un hospital totalmente equipado, donde han nacido ya varios argentinos.

Nada falta en este campamento, y es que además de estar cerca de Dios, también lo está del casino.

Capila de San Iván de Rila

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Abrazada por la nieve se encuentra la capilla de San Iván de Rila, una pequeñísima iglesia situada en la base búlgara de San Clemente de Ohrid, en la isla Livingston.

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La capilla fue donada a la base por el ex vice primer ministro de Bulgaria, en 1993, quien antes había trabajado allí como médico durante unos años.

Capilla de Santa María Reina de la Paz

Quizás la única iglesia del mundo construida a partir de un contenedores de transporte de mercancías y, sin embargo, no está exenta de encanto. Santa María Reina de la Paz está situada en la base militar chilena de la Isla Rey Jorge, donde viven varias familias con hijos en períodos de dos años. La aldea también cuenta con colegio, oficina de correos, albergue y banco.

Capilla católica de la Santísima Virgen de Lujan

El padre Nicolás Daniel Julián es el encargado de mantener a punto y oficiar los ritos que se celebran en esta acogedora capilla argentina.

La capilla católica de la Santísima Virgen de Lujan se encuentra construida junto a la pista de aterrizaje de la Base Marambio.

La iglesia subántartica de Whaler

No tan fría pero igualmente alejada, se encuentra la iglesia neogótica de Whaler, un centro de culto levantado por los antiguos balleneros de la zona en 1913.

Alrededor de 300 hombres trabajaban en la estación, dedicados casi todos a la caza de tan majestuoso animal.

La escasez de ballenas y las presiones internacionales para acabar con esta práctica, provocaron que el asentamiento fuera abandonado.

No así su iglesia, que fue reformada en 1998 para dar cobijo u apoyo espiritual a los aventureros que deciden visitar el emplazamiento.

Fuente: messynessychic.com

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