Huelgoat es una pequeña localidad francesa situada en la región de Bretaña, cuyo nombre significa literalmente ‘bosque cerrado’. Este paraje natural de gran riqueza está lleno de curiosidades y leyendas druidas que hacen las delicias de todo aquel que lo visita.

Una de esas rarezas cautivadoras son las increíbles piedras ciclópeas que salpican el terreno…

Rolf E. Stark / Shutterstock

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…a lo largo del extenso Río de la Plata, cuya fuerza ha ido esculpiendo la roca

Huelgoat foto 2

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En su mayoría, la erosión solo ha suavizado el contorno de estas gigantescas moles de granito volcánico hasta redondearlas

Huelgoat foto 3

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Pero en otras ocasiones, ha creado formas inverosímiles que recuerdan vagamente a animales, plantas y objetos

Huelgoat foto 5

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La leyenda cuenta que fue el gigante Gargantúa quien las dejó sobre el terreno durante un ataque de ira

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Rolf E. Stark / Shutterstock

Al parecer, durante uno de sus viajes se aproximó a Huelgoat a pedir comida a los lugareños

Huelgoat foto 4

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Estos, que eran bastante pobres, solo pudieron ofrecerle algo de avena, lo que irritó mucho al gigante

PRILL / Shutterstock

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Hambriento y enfadado, Gargantúa subió hasta los acantilados cercanos para arrancar los riscos y lanzarlos contra la aldea en señal de venganza

Chantal de Bruijne / Shutterstock

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Dudamos de la existencia de Gargantúa, pero la ciencia sí parece confirmar que las rocas proceden de aquellas remotas colinas. Al parecer, habrían sido arrancadas y arrastradas por la fuerza de la lluvia y otros elementos meteorológicos hasta el valle durante el cuaternario.

A pesar de que el bosque está lleno de estos gigantescos monolitos, las piedras más famosas del lugar son las llamadas ‘rocas temblantes’  rocas Huelgoat foto 1

Auténticas moles de granito, de más de 137 toneladas y 7 metros de largo, que por puro azar se quedaron en equilibrio

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Cualquiera que sepa donde debe empujar puede balancear estas gigantescas rocas, independientemente de la fuerza que posea y el peso de las mismas
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Estas rocas temblantes eran muy apreciadas por los druidas en la antigüedad, quienes las consideraban un  símbolo palpable del equilibrio del Universo

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Esta es la ‘roca champiñón’, una de las más célebres de la zona. También en el bosque podemos encontrar ‘la piscina de las hadas’ y la ‘cueva del Rey Arturo’, una gruta natural que se abre paso a través de una cornisa de piedra en la que, según la leyenda, se habrían ocultado el rey y sus caballeros.

Aquí os dejamos con un breve vídeo en el que un hombre de complexión media balancea una de estas gigantescas rocas de más de 100 toneladas, sin hacer apenas fuerza.

Fuente: labrujulaverde.com, wikipedia

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