No nos gusta desearle el mal a nadie, pero cuando presenciamos determinadas escenas no podemos evitar alegrarnos. Durante un viaje en metro, un chico parece discutir con su pareja. En un momento de tensión se acerca a ella para intimidarla, golpeándola bruscamente muy cerca de la cara. Por suerte, justo detrás había una persona dispuesta a interceder en el ataque, y lo hace de una manera increíble, intimidándole sin violencia alguna ¿cómo? le baja los pantalones.

Al darse la vuelta y ver a la montaña que le acaba de dejar en ridículo, decide marcharse con el rabo entre las piernas…

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