Los zoológicos realmente son cárceles para animales. Un oso polar, un jaguar o un orangután no deberían estar encerrados en una jaula a miles de kilómetros de su lugar de origen tan solo para el uso y disfrute de los seres humanos.

Ya hemos visto las consecuencias físicas y psicológicas que sufren los animales en cautiverio. Aunque mucha gente no quiera creerlo, estos animales tienen sentimientos y muchas veces pueden llegar a ser tan intensos o más que los de los humanos.

La prueba la tenemos en esta hembra de orangután que pasa sus días confinada en el zoológico de Colchester. Una mujer embarazada se acerca al cristal de su celda y ella reacciona de una forma enternecedora.

No es la primera vez que este precioso animal protagoniza un vídeo de este estilo. Cada vez que una mujer embarazada se acerca a su cristal su reacción es siempre de curiosidad y ternura.

Este tipo de actitudes dejan claro el nivel de comprensión de su entorno que pueden tener estos animales. Por eso deberían vivir en su entorno natural y protegidos de los cazadores furtivos.

Fuente: Kieran Bethany, artículo por La Voz del Muro

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