La mayoría de las personas que nos seguís cada día sois grandes amantes de los animales, por eso nos sentimos especialmente cómodos compartiendo con vosotros historias tan especiales como la de Billy, que conocerás en el vídeo al final del artículo.

Aunque amamos a nuestras mascotas, tenemos que reconocer el preocupante negocio que hay alrededor de ellas, especialmente en su cría. No podemos meter en el mismo saco a todos los criadores, pero nuestra opinión si un animal es criado para su venta no debe tratarse como un producto, perjudicando a los animales de manera invidual y a la especie en general. Criadores que intentan mantener y resaltar las características de una raza, como por ejemeplo en el caso de los pastores alemanes, cuyo rasgo identificativo es su cadera caida, y que se traduce en la displasia de cadera que acaba con la movilidad de la mayoría de ellos cuando son ancianos.

Por otro lado encontramos la exhibición. Perros, gatos y todo tipo de animales son expuestos tras los cristales y el reducido espacio de tiendas de animales -donde las bajas son más que frecuentes- intentando buscar un comprador encaprichado en un cachorro que piensa que nunca crecerá. O en ferias, a cambio de unos boletos de una tómbola o como premio de un juego de habilidad.

No decimos que todos los criadores traten mal a sus animales, pero algo tiene que cambiar en la forma en la que hacemos transacciones con ellos.

Retomando a Billy, del que os hablábamos en el primer párrafo, decir que es un cachorro de chihuahua que por desgracia creció en las deplorables condiciones de un criador irresponsable. Cuando fue rescatado junto con el resto de perros, Adam, un voluntario de una protectora, sintió la responsabilidad de cuidar de él. Esta es su historia:

Original: Hsus

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