¿Un largometraje de animación sobre Drácula basado en los cómics Marvel y realizado por los japos? ¿Un Drácula cuyos antagonistas son un grupo de satanistas, Lucifer y el mismísimo Dios? ¿Un rey de los vampiros que se casa, tiene hijos humanos y lucha contra vampiros zombis? ¿Que viaja a Nueva York y se zampa una hamburguesa? Si estas preguntas no os han sugerido que esta película es tan sublime como delirante, no sé qué podría animaros.

 La tumba de Drácula es el nombre que en español recibió La película originalmente Yami no Teio: Kyuketsuki Drácula (Dracula: Sovereign of the Damned). Se trata de una cinta de 1980 creada por los veteranos estudios japoneses Toei Animation sobre la conocida serie Tomb of Dracula de Marvel, una de sus series más destacadas de los años 70. La cinta estaba destinada al mercado televisivo norteamericano, pero al parecer fue distribuida por cable sin demasiado éxito.

Si en lo tocante a su calidad técnica o medios, nos encontramos con un producto de su época, teniendo en cuenta sus limitaciones y el mercado al que iba dirigido, lo que resulta genial es su argumento.

En el Boston de los años 70, el centenario Drácula se cuela en un ritual satánico donde van a sacrificar a una joven chica llamada Dominique. Haciéndose pasar por el señor del infierno, se lleva a la chica para saciar su sed de sangre, pero es incapaz de hacerlo, porque se enamora de ella. Lo deja todo por ella y tienen un hijo al que llaman Janus. Una historia de amor para que luego se quejen de las licencias de Coppola en su versión…

En esas nos explican que Drácula era antes Vlad Tepes, un conde de Valaquia que luchó contra los turcos y que, tras su muerte violenta, fue resucitado por Lucifer como vampiro. Ahora Drácula es el que le ha hecho la pirula al mismo Satanás, con lo que tiene a éste y a sus acólitos detrás de él.

Pero no sólo eso, también tenemos a un grupo de cazavampiros, liderados por el paralítico Hans
Harker y su nuevo fichaje, Frank Drake, descendiente de Drácula.  Una vez convencido éste último, porque en principio se muestra bastante reticente y escéptico, Harker le muestra un mapa con los ataques registrados de Drácula, el cual, cual personaje de La ciudad de cristal de Auster ha ido haciendo un dibujito con sus víctimas.

Pero el vampiro no sólo se enfrentará a estas amenazas. Por si fuera poco, cuando Drácula (ingenuo él) lleva al bebé a su bautizo satánico (sic) pensando que tanto Satán como sus seguidores habrán pensado lo de “pelillos a la mar”, se encuentra con que era una encerrona creada para acabar con él. Consigue escapar, pero matan a su hijo. Es entonces cuando
Dios decide también meter baza convirtiendo al hijo bebé de Drácula, Janus, en un adulto con poderes para destruir a su padre.

O sea, que esto es Drácula contra todo Dios, salvando el juego de palabras.

La cuestión: Satán encuentra a Drácula y se enfrentan; Drácula pierde sus poderes. Y en vez de pensar, bueno, ahora podré estar con mi mujer y vivir una vida tranquila, no, decide que lo más importante es volver a ser vampiro de nuevo no sabemos por qué razón exactamente.

Nuestro protagonista vaga por Nueva York, obligado a convertirse en un ladrón de poca monta y a tener que ir a restaurantes de comida rápida para subsistir. Pide ayuda a una vampira que le rechaza, así que decide volver a su tierra natal para que sus secuaces vampiros le ayuden (recordemos que es el rey de los vampiros). Pero allí un segundón ya ha tomado el mando. Con las pocas fuerzas que le quedan se intenta librar de esa especie de plaga de vampiros-zombi que salen de la tierra del cementerio, y lo hace defendiéndose con una cruz que, aunque ahora sea humano, le debilita y le hiere igualmente.

Finalmente, Drácula decide volver a su castillo, para recuperar fuerzas y sorprendentemente parece que eso funciona, porque vuelve a tener colmillos y sentirse fuerte. Pero ahí dentro le espera, de forma sorpresiva, nuestro paralítico favorito. Bueno, resulta que no lo era, ¡surprise, motherfucker! Así que Harker decide probar una técnica del daesh y se autoinmola con una bomba que derruye el castillo del vampiro.

Y fin.

Sí, os ha le contado más o menos toda, pero ¿y lo bien que os lo vais a pasar viéndola con amigos entera? Esta peli es, como decíamos arriba, tan surreal como delirante y tiene la virtud de unir dos mundos muy diferentes: el de Marvel con el anime japonés, porque como veréis tiene algunos dejes nipones importantes ¡Aquí tenéis el enlace y que la disfrutéis! ¡Y no olvidéis comentar!

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