Debo repetir que no soy activista de ningún partido político y que sólo soy una venezolana más, una ciudadana de a pie, que ha sido y sigue siendo víctima de lo que nadie debe quedarse sin saber sobre Venezuela: una gigantesca mentira sobre un gobierno que muestra una cara de democracia y benevolencia al mundo, pero que realmente mantiene a los venezolanos sumergidos en la miseria y el terror.

Y es que aún hay muchas personas alrededor del planeta que, a pesar de los avanzados medios de comunicación, no conocen a ciencia cierta qué es lo que verdaderamente sucede con el sistema socio político venezolano.

Creen muchos que las protestas que hoy ejercemos los ciudadanos son parte de un show montado por los partidos de derecha, pero no, las protestas de hoy se deben al cansancio, al hastío, a la rabia, a la desolación, al hambre, a la impotencia, que siente el pueblo llano, al descubrir que nos han mentido sistemáticamente durante años, con el sólo propósito de mantenerse (un grupúsculo de delincuentes) en la cúpula gubernamental, con la fija idea de continuar enriqueciéndose a costa del erario nacional.

El sistema de propaganda ha sido y sigue siendo bestial. Los mensajes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para el mundo, se centran en hacer creer que dentro del país todo está normal, que no existe crisis humanitaria, y que las manifestaciones de descontento son producto de una manipulación llevada por los partidos de la derecha, que para fortalecerse se unificaron y formaron la MUD -Mesa de Unidad Democrática- con la finalidad de contrarrestar el desastre en que nos han convertido los delincuentes disfrazados de comunistas, desde los tiempos de Hugo Chávez, padre del populismo y la hipocresía social.

Aunque ya hay evidencia de sobra de la terrible represión y violación de los Derechos Humanos de los cuales estamos siendo objeto (los ciudadanos que nos manifestamos en contra de la dictadura -que la hay, no se ponga en duda-) por parte del gobierno dictatorial, ellos alegan que todo es mentira. 

También niegan que hay escasez de alimentos, de medicinas, un altísimo índice delictivo, la inflación más alta del mundo, corrupción gubernamental, negocios de narcotráfico dirigido por altos personeros del gobierno, violación de los Derechos Humanos, presos políticos que son torturados y enjuiciados en tribunales militares (aunque los detenidos sean civiles) amañados con sobornos y chantajes, tortura y violencia contra ciudadanos comunes que sólo desean expresar su descontento, secuestro de los poderes públicos ¡En fin! Negar la existencia de una crisis descomunal para que el mundo no se entere de lo que realmente está sucediendo en territorio venezolano.

Aún hacen un esfuerzo sobrehumano por mantenerse en el poder, y gastan grandes sumas de nuestro dinero organizando eventos internacionales, con la sola finalidad de convencer de que aquí no pasa nada, que sólo es un invento “fascista” de los líderes de la derecha. 

Tienen la desfachatez de dictar conferencias sobre Derechos Humanos y Libertad de Expresión, mientras vulneran los derechos más fundamentales de los ciudadanos, como son: Alimentarse adecuadamente, contar con un lugar seguro para vivir, atender la salud, opinar… entre otros, que nos vulneran intencionalmente.

La crisis en Venezuela no sólo es real, sino que sigue creciendo día tras día: decenas de niños mueren

diariamente por desnutrición, por falta de medicina o asistencia médica adecuada, por infecciones contraídas en hospitales insalubres, o simplemente a manos de la delincuencia común, que desborda el país ante los ojos cómplices de las autoridades.

Lo que sucede en Venezuela parece más un cuento de terror que una historia real en pleno siglo XXI, lo que hace incomprensible que organismos internacionales como la OEA, la UE o la ONU, no se hayan pronunciado antes y que además en estos momentos, aún sigan sin tomar medidas contundentes en contra de un gobierno hambreador, torturador y no democrático.

Los venezolanos vivimos con miedo, sumidos en la tristeza y la desesperanza. Esa es la dura y cruel realidad. 

Un adolescente que termina la educación secundaria (en escuelas públicas es obligatorio el adoctrinamiento político de izquierda), pierde interés en hacer carrera universitaria, por el hecho de saber que ni aún siendo profesional logrará crecer económicamente, ya que las incorrectas políticas  financieras han llevado al país a una inflación tan alta, que es técnicamente imposible que cualquier profesional honesto, con su sueldo y sus ahorros, puedan adquirir bienes como vivienda o vehículo automotor.

Los sueldos, aunque provengan de un profesional calificado, sólo alcanzan para adquirir los pocos alimentos que se consiguen a precios exorbitantes. El altísimo índice delictivo mantiene a la población en vilo, porque además, dichos delincuentes pasaron a ser una especie de “socios” del régimen. Algo inaudito es que un privado de libertad por crímenes como robo a mano armada, tráfico de drogas, homicidio o secuestro, pueda salir de la prisión durante el día reintegrándose en la noche al recinto penitenciario, usándolo a modo de hotel. ¿Le parece a usted querido lector, que miento? Quisiera que así fuera, le juro que sí.

Cualquier persona que vive en Venezuela puede morir por no encontrar en las farmacias una medicina para controlar la presión arterial, o la diabetes, o un anticuagulante o un antihistamínico. Quisiera de nuevo que esto fuera mentira y yo misma despertar uno de estos días dándome cuenta de que sólo fue una terrible pesadilla, pero no, es el terror de lo que vivimos gracias a un grupo de personas malintencionadas, corruptas, sádicas y mentirosas, que prefieren ver a sus compatriotas sucumbir ante la escasez, la delincuencia y la represión, antes que soltar el poder que les facilita los negocios sucios y el enriquecimiento ilícito.

Tristemente célebres quedarán para la historia, todos los militares que hoy se hacen los ciegos ante tanta barbarie, pero ellos así lo prefieren, pues son tantos los crímenes que han cometido, que saben que al salir del poder pagarán ante la justicia: Es lo que los hace traicionar a su patria. Muy vergonzoso, pero cierto, pero tan verdadero como las investigaciones pertinentes que lleva a cabo el gobierno de los Estados Unidos, respecto al tráfico de drogas, blanqueo de capitales y vínculos con terroristas, que al parecer, muchos de esos militares (y también civiles) tendrán que responder en cualquier momento.

El pueblo de Venezuela se hartó de esperar actos de buena fe, tanto de los mentirosos gobernantes de porte dictatorial, como de los organismos internacionales, que prometieron actuar en consecuencia a la delicada situación, pero que aún sus tardías políticas no apresuran la urgencia de las sanciones que deberían ya ser impuestas. 

El pueblo venezolano entonces decidió mirar de frente al miedo y decirle basta, aunque nos repriman, aunque nos encarcelen, aunque nos torturen, aunque nos maten, pues se trata de salvar al país, de salvar el futuro de nuestro hijos y de salvar nuestras propias vidas, si no nos mata la delincuencia, los esbirros del régimen, la escasez de medicamentos, o el hambre.

Por eso hoy este país necesita que el mundo entero sepa lo que acá sucede, pues nosotros, siempre hermanos dispuestos a ayudar a nuestros semejantes -nacionales o extranjeros-, nos hemos sentido solos, en la magnitud de un problema que al parecer sólo encuentra solución en la violencia de la aberrante cúpula que hoy nos gobierna, y que a costa de nuestras vidas, se aferran en el poder, amenazando, torturando física y psicológicamente, manipulando, sobornando, invirtiendo inmensas sumas de dinero en armamento que luego usan contra el propio pueblo.

Asimismo las monstruosas campañas publicitarias a nivel mundial, para hacer creer que son demócratas y que además vivimos en un constante estado de alegría, cuando realmente estamos de luto, pues nos matan a diario sin el más mínimo remordimiento.

En las televisoras internacionales declaran ellos que este país está normal y que sólo un grupo de insensatos generan violencia, cuando la realidad es totalmente contraria, pero además, en las televisoras nacionales amenazan, amedrentan y repiten con saña y encono, que en Venezuela no volverá a haber elecciones libres y que ellos jamás dejarán de gobernar.

Se podría escribir un libro de horror con la historia del chavismo en Venezuela, pero por hoy sólo estas líneas, hasta un nuevo capítulo, cuando yo regrese de la protesta pacífica pautada para hoy, en el día número 45 de nuestra lucha ciudadana activa en lo que va de este año 2017.

Hoy lunes 15 de mayo los ciudadanos nos plantaremos en las principales vías de nuestro país, durante 12 horas consecutivas, esperando que la represión no nos alcance, y así poder regresar con bien a nuestras casas, llenos aún de esperanzas, tristes algunos, otros confusos, pero todos de seguro con mucha fuerza, con mucha fuerza y con una gigantesca e inquebrantable fe.

PD: Por favor, si quieres ayudar a Venezuela: Comparte este artículo para que todo el mundo se entere de la verdad sobre Venezuela y que las mentiras del régimen dictatorial se descubran. ¡Muchas gracias!


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