Hace unos meses publicábamos un experimento en el que un joven de buen aspecto iba pidiendo comida a otros comensales que se encontraban en restaurantes, con una desafortunada respuesta por parte de todos. De la misma manera, quizá si vemos a alguien bien vestido y sin apariencia de que le falte de nada, todos nos extrañaríamos si nos pidiera comida con la naturalidad del que pide la hora.

Lo curioso de este experimento, y que se ha repetido en todas las versiones del mismo que hemos visto hasta ahora, es lo que ocurre cuando el mismo joven le pide comida a un mendigo. Este es uno de esos vídeos que te toca la fibra sensible y te hace ver las cosas de otra manera.

Original: OckTV

Publicado en Miscelánea