Cuando te gusta hacer sonreír a la gente sueles prestar atención si ves a alguien decaído. Kasey Simmons es de ese tipo de personas. Se preocupaba por los demás y le gustaba poder ayudar.

Este camarero de 32 años estaba fuera de su trabajo en el Applebee de Dallas cuando ocurrió todo. Se encontraba en el supermercado cuando reparó en una mujer que parecía triste. Ningún otro se paró a hablar con esta mujer mayor que estaba en la cola como Simmons y que parecía muy abatida.

Fue cuando el joven se dirigió a la mujer y sin que le dijera por qué estaba triste, conversaron un rato, habló con ella y le subió el ánimo. También le pagó la cuenta del supermercado. Eran solo 17 dólares, pero como él misma explicó más tarde no se trataba de dinero. “Se trata de mostrar que alguien te importa.”

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Al día siguiente una mujer apareció en la cafetería donde Kasey trabajaba. Pidió una botella de agua con sabor, lo más barato del menú.  Apenas unos céntimos de factura a los que seguía la cantidad de la propina que dejó la mujer, 500 dólares.

Cuando recibes 500 dólares de propina es que algo bueno has hecho.

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El porqué de tan increíble propina estaba explicado en una servilleta. Esa mujer que había aparecido en el trabajo de Kasey Simmons era la hija de la mujer que el día anterior había alegrado en la cola del supermercado. Ese día era el tercer aniversario de la muerte del marido de la mujer que angustiada intentaba seguir con su día a día.

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Podía leerse; “En uno de los días más deprimente del año para mi madre, tú hiciste algo maravilloso. Insististe en pagar y le dijiste que es una mujer muy hermosa. No la había sonreír así desde que murió mi padre.”

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La bondad de este camarero marcó una diferencia, y aunque no sepa el nombre de la mujer el camarero mantiene la sonrisa sabiendo que su sencilla actuación tuvo un impacto incalculable en la vida de otra persona”.

Fuente: CNN

Publicado en Miscelánea