No hay cosa que moleste más que llamen a alguien por teléfono mientras que estás en el cine, en una reunión o en un concierto. Sobre todo cuando el que recibe la llamada no entiende que debe silenciar el sonido lo antes posible, y además no ponerse a hablar aunque sea susurrando.

Nuevas tecnologías conllevan nuevas normas sociales de educación y respeto, ya no solo para el resto de personas que están pendientes de un acto, sino sobre todo para la persona que está esforzándose por realizar la difícil labor de mantener la atención de la audiencia, como lo que sucedió en una Sinagoga Judía en Eslovaquia, cuando el violista fue interrumpido por el sonido de un teléfono.

Lejos de perder la concentración, el artista reprendió de la mejor manera que se nos ocurre al molesto asistente.

Fuente: artistasrevelacion.com

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