¿Qué te resulta más práctico?

Nicholas Negroponte, fundador del laboratorio de medios de la Universidad Tecnológica de Massachusetts (MIT) y experto en nuevas tecnologías, soltó una frase lapidaria en agosto de 2010, en medio de una conferencia sobre el futuro de la tecnología: “En cinco años el libro en papel estará muerto”. Otros expertos pronosticaron que para el 2018 el libro digital sobrepasaría al impreso.

Las editoriales ya estaban esperando lo peor, temiendo a ‘Kindle’ –dispositivo electrónico que permite leer e-books con mayor facilidad– igual que las discográficas temían a ‘Spotify’. Pero la gran sorpresa la tuvieron al observar que se producía el efecto contrario. La venta de libros impresos aumentaba un 7% en Reino Unido entre 2015 y 2016 mientras que la de e-books bajaba un 4%. En EEUU, la venta de e-books bajaba un 9,7% entre 2014 y 2015. Y Amazon, el padre de ‘Kindle’, apostaba por el negocio tradicional, abriendo su primera librería en 2015. Hoy ya tiene 5 y se plantea abrir 7 más próximamente.

¿Pero qué contamina más?

Al contrario de lo que mucha gente cree, la impresión de la información en papel puede dañar menos el medio ambiente que la huella de carbono que deja la lectura digital y la fabricación de libros electrónicos o ‘e-readers’, como ‘Kindle’ u otros.

Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta y Papel (ASPAPEL), que coinciden con algunos grupos ecologistas, es preferible para el medio ambiente imprimir en blanco y negro un e-mail con un documento adjunto de cuatro páginas a doble cara, que leerlas en la pantalla del ordenador, tablet o móvil durante un tiempo de 15 minutos.

Otras informaciones de la organización medioambiental francesa ‘Amigos de la Tierra’ afirma que el e-book, pese al avance tecnológico que representa, es un ‘desastre para la ecología’.

Se han realizado estudios que revelan datos interesantes. Por ejemplo, la huella de carbono desde la cuna al cliente (es decir del árbol a la librería) que genera editar un libro de 300 páginas en tapa dura es de 1,2 kg. de CO2, la misma cantidad del equivalente a realizar 115 búsquedas rápidas por Internet de menos de 1 minuto de media por consulta. Asimismo, la lectura de un periódico de papel es más ecológico que la lectura durante 30 minutos en formato digital.

El apagón de los libros digitales

Así pues resulta no sólo más cómodo la lectura de un libro tradicional, por su olor a papel nuevo o viejo, su tacto de celulosa vírgen o reciclada, su mejor campo visual, o bien sea por la vieja costumbre de poder releerlo una vez bien dispuesto en nuestra estantería, sino que también contribuimos con nuestro granito de arena al hacer más verde nuestro planeta, ayudando así a frenar la destrucción de la capa de ozono.

Ahora que se acerca Sant Jordi, vale la pena tener en cuenta, si más no, todas estas consideraciones.

Publicado en Verde
Fuentes consultadas:
www.aspapel.es