Desde hace varios años he venido notando, con cierta angustia, cómo a algunas personas les cuesta -cada día más- ponerse en consonancia con el buen hábito de leer.

No me refiero sólo a leer libros, que muchas personas adultas dicen que ahora no les alcanza el tiempo, sino que además les cuesta leer aunque sea un manual o algunas sencillas instrucciones.

Ni siquiera un anuncio acerca de algo: NADA. Al parecer sólo merodean un poco en las redes sociales y son los chismes los únicos que logran captar su atención. 

Si hablamos de los más jóvenes el problema se acentúa, pues sólo responden a imágenes o vídeos (desde el auge de youtube) y eso según les pueda interesar más o menos, pues si no es de su mayor atención, entonces el interés es casi nada o nada. 

Que alguien pensante me diga si esto no es como para angustiarse. Recuerdo entonces el soma, la droga usada por la sociedad en “Un Mundo Feliz”, el libro de

Aldous Huxley. ¿Es la internet una especie de “soma”?

Cada día nos volvemos más adictos a las imágenes y a los vídeos, que con tanta facilidad nos muestran cómo resolver un sin fin de situaciones. Entonces creemos que está bien porque es fácil y si es fácil es mejor. 

Las redes sociales se apoderan de los espacios, en donde ya al parecer sólo cabe la lectura rápida de frases cortas acompañadas de imágenes y vídeos.

¿Cuál es el resultado de todo esto? Que cada día además de leer menos, también pensamos menos. Lo muy pero muy malo es que además los que están pensando menos, son los más jóvenes. Los que justamente son responsables de sacar al mundo adelante, en un futuro más cercano de lo que nos damos cuenta. 

Aquello de “el que mucho lee algún día intenta escribir” también me trae a la mente varias interrogantes: ¿Algún día nos quedaremos sin escritores? ¿La historia sólo se contará a través de imágenes, vídeos y grabaciones de audios? ¿Hologramas quizás traídos de otros tiempos para que nos cuenten cómo era la humanidad antes del siglo XXI?

Dejo otras preguntas para quien quiera responderlas: ¿Lo lograrán? ¿Serán capaces estos jóvenes -menos pensantes- de sacar adelante un mundo mejor? ¿O sencillamente todo se irá adaptando y el cambio será percibido como “normal” o mejor?

En lo particular opino que como padres, maestros o guías, debemos buscar la manera de incentivar a nuestros jóvenes a leer más, buscando mediante la lectura que volvamos al pensamiento, que es lo que realmente nos hace ver superiores ante otros animales. ¿Qué opinan ustedes al respecto?

Texto original de: Ingrid Cavalieri Palmieri

Publicado en Cultura y ocio