Es bien sabido que a los perros y a los gatos, al igual que a otros tantos mamíferos, les encanta que les hagan caricias, les rasquen detrás de las orejas y, en especial, en la barriga. Además, resulta increíblemente tierno cuando llegas a casa y tu perro lo primero que hace, después de acudir ladrando eufóricamente hacia la puerta, es ponerse boca arriba para que le rasques. Aunque este comportamiento significa sumisión hacia la persona, vimos que existen otros muchos gestos con los que nos demuestran su amor y respeto habitualmente.

Seguro que muchos de los que habéis convivido con tortugas, os habéis preguntado alguna vez si estas sienten algo cuando las acariciamos o les rascamos el cuello. Pues bien, las tortugas sienten hasta cuando les tocamos el caparazón, a pesar de su apariencia de roca inerte. En el siguiente vídeo veréis cómo una tortuga gigante disfruta de las caricias y mimos profesados por este cuidador, poniendo de manifiesto que no solo las sienten, sino que también las disfrutan.

Original: Smithsonian Channel

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