Al menos una vez en vuestra vida, seguro que habéis pasado por la siguiente experiencia: después de un duro día de trabajo os dejáis caer en la cama con la única intención de dormir pero, por algún motivo y a pesar del agotamiento, no conseguís conciliar el sueño y os pasáis un buen rato dando vueltas hasta que, por fin, os quedáis dormidos.

Desgraciadamente, este es el día a día de muchas personas. Y estoy convencido de que lo han probado todo, desde los remedios de la abuela -la típica taza de leche caliente o la infusión que te abrasa la boca- hasta contar ovejas, cerdos y todos los animales de la granja. Sin embargo, ningún método es la panacea.

Un posible truco es saber cómo respirar correctamente para quedarnos dormidos tan pronto como sea posible, pero deberéis hacerlo con regularidad cada mañana después de despertaros y cada noche antes de dormir. De este modo estaréis acondicionando el cuerpo para optimizar los efectos.

Cuando adquiráis la rutina, no solo conseguiréis dormir mejor, sino que disfrutaréis de un sueño más placentero. Pero este truco, llamado “4-7-8”, también es de gran ayuda en situaciones de estrés, ataques de pánico o presión arterial alta. No perdéis nada con probarlo, pues estoy convencido de que, de algún u otro modo, conseguirá ayudaros:

1. Inhala

flickr / Linzi

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Este método comienza, como es lógico, respirando. En primer lugar, coloca la lengua en el cielo de la boca, detrás de los dientes. Luego inhala contando hasta 4 mentalmente.

2. Mantén la respiración

flickr / Jan Jablunka

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Ahora contén la respiración mientras permaneces relajado y cuenta hasta 7. Tu cuerpo ahora tiene el tiempo suficiente para absorber el oxígeno y aportar energía a todos tus órganos. El contenido de oxígeno en sangre aumenta y tu cuerpo comienza a relajarse.

3. Exhala

Mientras exhalas, cuenta mentalmente hasta 8. Trata de expulsar el aire lo más suavemente posible. La exhalación lenta asegura que el dióxido de carbono abandona completamente nuestro cuerpo. Como efecto secundario, el pulso caerá en picado y os notaréis notablemente más tranquilos. Casi podéis sentir cómo se disuelve la tensión.

Con un poco de práctica, podréis utilizar este método en casi cualquier lugar. Incluso durante ataques de pánico o estrés, el cuerpo se relajará en cuestión de segundos.

Al principio haced 4 repeticiones por la mañana y 4 por la noche; con eso debería ser suficiente. Después de dos meses podéis subir hasta 8, pues este truco gana efectividad cuando se practica regularmente. Así pues, antes de recurrir a pastillas para conciliar el sueño u otras sustancias cuestionables, al menos intentad el método “4-7-8”.

Vía: hefty, traducción y adaptación elaborada por La Voz del Muro.

Publicado en Salud