Aunque se nos llena la boca hablando de bondad, humanidad y fraternidad, lo cierto es que no todos los seres humanos hacen gala de estos principios ni con sus semejantes, y mucho menos con los animales. 

Lo cierto es que la apariencia y la belleza es la única medida que algunos conocen y utilizan para interpretar el mundo que les rodea. Quien no entra en sus parámetros, es directamente descartado.

Así ocurrió con Toby, un perro bueno, atento, simpático, leal pero diferente, lo que casi le cuesta la vida.

Toby nació con una rara condición, una doble nariz. Un rasgo que no le impide hacer vida normal, no afecta a su salud y no le genera mal estar alguno.

perro dos narices 1

A pesar de ello fue abandonado, y trasladado hasta un refugio de animales. Sin embargo, la suerte de Toby no parecia mejorar.

Pese a que el simpático animal se mostraba afable y educado,  fue rechazado por la mayoría de adoptantes, quienes encontraban su extraña nariz perturbadora.

perro dos narices 3

Pasaron los días y el tiempo de Tobby se agotaba. De no encontrar un cuidador pronto, el perro tendría que ser sacrificado.

Afortunadamente, Todd Ross, una de esas personas que no juzgan la vida en base a las apariencias sino que prefiere celebrar la singularidad que nos diferencia, supo ver la nobleza del corazón de Toby y decidió adoptarlo.

perro dos narices 2

Ahora Todd muestra orgulloso al mundo a Toby, de quien dice ser un perro manso, obediente y muy simpático. Respecto a su nariz, ningún problema, al revés, Todd bromea sobre lo bien que su perro rastrea la pelota. 

Nos alegramos profundamente de la nueva suerte de Todd y Toby, y les deseamos una larga y prospera vida juntos. 

Fuente: Wimp.com

Publicado en Animales