Corría el año 2009. Con el bachillerato en el bolsillo y la nota de selectividad recién salida del horno, me dispuse a elegir carrera. A pesar de no sacar “notaza”, me decanté por Psicología (tengo que reconocer que siempre me ha gustado). Posteriormente llegaría el primer día en la facultad, los compañeros, las prácticas, los exámenes… ¡Y pasaron los 5 años de carrera! No obstante, uno ya empieza a sentirse psicólogo el primer día de clase, con lo cual llevo 7 años sintiéndome psicólogo. En todo este tiempo, es tal la cantidad de comentarios que he podido escuchar sobre mi profesión, que me da para escribir un libro. Pero como no quiero aburriros, he hecho una selección con los mejores. Que conste desde el principio que me los tomo con humor y que el objetivo de esta entrada es, a parte de reírnos un rato, desmontarlos.

1.- ¡No me psicoanalices!

En más de una ocasión, al conocer a alguien, al descubrir que soy psicólogo me han dicho esta frase. Es muy complicado obtener un diagnóstico de una persona con apenas 5 minutos de conversación. Si ya es difícil sacar conclusiones fiables aplicando un cuestionario, ¡imagínate sin utilizarlo! Así que tranquilos/as… De momento todavía soy incapaz de psicoanalizar a primera vista.

2.- Yo también soy un poco psicólogo

¿De verdad que eres un poco psicólogo? Bueno… ¡Pero no me psicoanalices! Una cosa es tener sabiduría y experiencia sobre la vida y otra, bien distinta, es ser psicólogo. Podemos aceptar que hayan personas que, sin ser psicólogos, puedan dar muy buenos consejos y ayudar a los demás: pero no son psicólogos por mucho que se empeñen en afirmarlo. Ser psicólogo implica conocer técnicas para el estudio del comportamiento humano, la estimulación mental y/o cognitiva, el diagnóstico de psicopatologías, aplicación de terapias, etc.

3.- ¿Eres psicólogo? Pues entonces adivinas el futuro

Bueno… Si me das unas cartas y una bola de cristal… ¡Nos echamos una partida! Es totalmente falso que los psicólogos adivinemos el futuro. No tenemos poderes ni somos videntes. De hecho, si fuera esto cierto ahora mismo viviría en una mansión con piscina climatizada, conduciría un ferrari y tendría mi propio barco porque me habría tocado la lotería, ya que sería capaz de adivinar qué número será premiado en cada sorteo de la Primitiva.

4.- Eso de la psicología es hablar con la gente y tal, ¿no?

Es cierto que la principal herramienta de todo psicólogo es la palabra. La clave está en cómo la usamos: para obtener la información necesaria del paciente, para proporcionarle apoyo, para orientarlo, etc. No todo el mundo sabe usarla para tales fines.

Además, nosotros utilizamos otras herramientas a parte del habla como por ejemplo los cuestionarios, los auto-registros, los aros, juegos de memoria, tareas para la psicomotricidad, etc. Todo aquello que nos sirva para abordar la problemática que tiene nuestro paciente, siempre es bien recibido.

5.- Todos los psicólogos están locos

¿Por qué? ¿Porque adivinamos el futuro? ¿Porque psicoanalizamos a la gente? ¿Porque hacemos experimentos raros con animales? Mucho daño han hecho las habladurías populares y se ha distorsionado nuestra figura. El hecho de ser psicólogo no implica que estemos locos, ni todos los psicólogos lo están. Es más: también es muy frecuente escuchar que si hemos elegido esta profesión es por algún trauma infantil o porque cuando éramos adolescentes estábamos un poco locos.

Tal vez esta idea se vea reforzada por los casos compañeros de profesión que realizan malas práctica con sus pacientes. También puede verse influido porque muchas personas piensan que al tratar con “locos” nos volvemos de su misma condición. Totalmente falso y poco moral utilizar el término “loco” para referirse a personas con alguna enfermedad mental.

6.- Eres psicólogo. No puedes estar triste

Nadie está exento de emocionarse. Nos enfadamos, nos ponemos tristes, etc. Cuando salgo del trabajo, tengo vida social y los problemas que en ella aparecen me pueden afectar igual que al resto de los mortales. No llevo una coraza ni vivo dentro de una “burbuja psicológica”. Tampoco me vacunaron en la facultad contra la tristeza. Si bien, es cierto que sabemos como abordar las emociones y nos controlamos cuando estamos enfadados (eso debemos hacer como psicólogos si queremos dar ejemplo…)

7- Yo no creo en eso de la psicología

¡Como si de una religión se tratara! La psicología no es una religión ni tiene nada que ver. Es una ciencia, con su método científico, sus estudios que avalan sus teorías, etc. Todo lo que la psicología dice está comprobado científicamente y, por si fuera poco, se puede demostrar repitiendo los experimentos que llevaron a esas conclusiones. Además, como ciencia se centra principalmente en el estudio del comportamiento humano y los procesos mentales.

8.- Ir al psicólogo es de locos

Esta frase es fruto del desconocimiento. La psicología es una ciencia relativamente joven si la comparamos con el resto, lo cual explica que a día de hoy esté en construcción. Pues bien, existen distintos ámbitos dentro de la psicología y, por tanto, no todos los psicólogos hacen lo mismo. Para que lo tengáis claro, no es lo mismo ser psicólogo clínico que ser psicólogo educativo o trabajar en recursos humanos. El primero de ellos trata directamente con personas que padecen algún trastorno mental, mientras que el segundo ayuda a aquellas personas con dificultades educativas y el tercero colabora, entre otras cosas, en el proceso de selección de personal de una empresa. No obstante, cabe decir que el psicólogo clínico no sólo ayuda a quienes tienen algún tipo de enfermedad mental: también ayuda a aquellas personas que buscan el camino hacia la felicidad.

Lo que sí es de locos es no ir al psicólogo cuando tienes algún problema. La persona que va, demuestra que quiere recuperarse y si, encima que decide dar el paso, le etiquetamos como “loco”, estamos consiguiendo que muchas personas no se atrevan a dar ese paso tan necesario en sus vidas.

9.- Hace unos días soñé con que me caía por las escaleras… ¿Eso qué significa?

Todos los psicólogos nos hemos cruzado alguna vez con alguien que nos ha contado, con todo detalle, uno de sus sueños y nos ha preguntado qué significa. Está muy extendida la idea de que los sueños tienen significado, que si sueño que me caigo por las escaleras es porque me voy a caer, etc. No se puede obtener un diagnóstico fiable del relato de un sueño y, como mucho, ello puede reflejar la importancia que tiene para una persona el hecho de haber soñado con su madre, con su pareja o con que estaba escalando el Teide. Nada más.

Es cierto que existen corrientes dentro de la psicología, como el psicoanálisis, que tratan de darle un significado a los sueños y analizan el subconsciente, pero es muy difícil analizarlo, ya que es intangible y complejo. Aún así, con interpretar el sueño en cuestión no será suficiente para llegar a una conclusión coherente: necesitamos más datos.

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