Distintas teorías han surgido a lo largo de los años para explicar los acontecimientos de la saga Terminator y en esta entrada exponemos un punto de vista que puede serviros tanto para refrescar la memoria de las cuatro primeras películas de cara a Terminator Genésis (de la cual no desvelamos nada), como para iniciar un interesante debate sobre el funcionamiento de los viajes en el tiempo que nos plantean. Cuidado porque todo el artículo es un SPOILER en estado puro. Empieza a leer si quieres vivir.

En la primera Terminator Kyle Reese viajaba al pasado siguiendo por orden de John Connor a un T-800 interpretado por Schwarzenegger. Por lo que escuchamos en boca de Kyle, el John que le envía conocía el funcionamiento de los terminators y fue adiestrado para la lucha por su madre, algo inconcebible viendo la asustadiza Sarah Connor que conocemos al inicio, pero que cobra sentido durante la propia película al comprobar como se forja la luchadora que más adelante se consolidaría con el paso de los años. De este modo comprobamos como todo sucede como debe ser, siendo las maquinas quienes provocan tanto el día del juicio final como su propia destrucción, pero vayamos por partes.

Al enviar las maquinas un terminator al pasado provocan que éste muera persiguiendo a Sarah Connor en la fábrica de Cyberdine Systems, dejando un chip de su cerebro y un brazo cibernético intactos en sus instalaciones, que se utilizarán para que la empresa cree a Skynet quien acabará provocando el apocalípsis.

Pero no todo es perfecto para los cyborgs ya que persiguiendo al terminator de la primera parte, entró en la maquina del tiempo Kyle Reese, quien iba aleccionado sin saberlo para enamorarse de Sarah Connor y convertirse en el padre de John, responsable de la victoria de los humanos sobre Skynet. La Sarah que surge a raíz de esta experiencia es la misma que ya conocían en el futuro del que viene Kyle. De hecho la foto que lleva encima es de ella huyendo embarazada para entrenar y preparar a su futuro hijo para la tormenta que se avecina.

Es decir, todo está predestinado y ocurre como tenía que ocurrir, eso sí, con un par de paradojas de enorme tamaño que, como suele pasar en estos casos no tienen sentido racional, aunque encajan a la perfección.

Ahora bien, en Terminator 2: el juicio final este concepto del tiempo cambia, o al menos sus protagonistas no aceptan el hecho de una línea temporal inmodificable. Ahora la frase “no hay destino, sólo existe el que nosotros hacemos” se vuelve fundamental y es el leiv motiv de sus protagonistas. John, Sarah y el T-800, que esta vez es de los buenos, destruyen todo lo relacionado con Skynet y Cyberdine Systems para evitar el día del juicio final y la guerra de maquinas contra humanos. Al final no sabemos si lo consiguen o no, y si hubiera finalizado la saga con esta película todo habría resultado más satisfactorio, dejándonos con una intrigante duda existencial. De hecho esta sensación que queda en el espectador es totalmente premeditada, ya que existe una escena eliminada en la que James Cameron nos muestra un final feliz donde una envejecida Sarah Connor ha sobrevivido junto a su hijo y su nieta a un apocalípsis que nunca llegó.

El hecho de no incluir esta secuencia idílica, además de ser un acierto, les fue de lujo a los responsables de Terminator 3: La rebelión de las maquinas ya que, tras matar de cáncer a Sarah Connor poco después del final de la segunda, retomaron la formula de inevitable futuro, que con algo de retraso acaba igualmente en una guerra cyborg-humana. Por muchos T-800, T-1000 o T-X que envíen las maquinas, al final lo único que consiguen es llevar por el camino que toca a John Connor y compañía, aunque con algunos cambios significativos. Como ocurre en la primera todo acaba como debe ser, nos guste o no, y en esta tercera parte conocemos los acontecimientos que explican como sobrevive John, junto a su futura esposa, al fin del mundo, acabando en un refugio antinuclear que le sirve para guiar a la resistencia.

En Terminator Salvation asistimos por fin a la famosa guerra, aunque de un modo bastante insustancial que apenas roza la historia original de la que tanto habíamos oído hablar. Aquí John Connor sólo es un oficial, con una profecía mesiánica a sus espaldas, pero que no lidera la resistencia desde el alto mando. Tampoco vemos los viajes en el tiempo ni la misión que los acaba provocando, lo cual suponemos que se lo reservaban para futuras secuelas que no llegaron dado el fracaso de esta película. Básicamente sigue los pasos de la tercera parte en la que el día del juicio finalmente llegó y del que surgió una guerra menos desigualada de lo esperado, quizás debido a los cambios en la linea temporal. Aquí no hay paradojas ni complicaciones, sólo un giro final debido a un plan “maestro” de Skynet carente de sentido.

Y por fin llegamos a Terminator Génesis. Un reinicio/secuela/remake/precuela de la saga con un reparto nuevo, pero con Arnold en su mítico papel de T-800, quien lleva más de treinta años cumpliendo la promesa de que volverá. No vamos a destripar nada de ésta pero os recomendamos que leáis la mini crítica de abajo para haceros una idea de lo que os vais a encontrar si decidís verla.

Aquí os dejamos las mini críticas de todas las películas de la saga, incluyendo la última, un par de interesantes artículos de webs amigas y una linea temporal gráfica con todos los sucesos en orden cronológico de las cuatro primeras películas de la franquicia:

Terminator

Terminator 2: el juicio final

Terminator 3: La rebelión de las maquinas

Terminator Salvation

Terminator Génesis

Publicado en Cultura y ocio
Fuentes consultadas:
http://cinedepatio.blogspot.com.es/2015/07/los-viajes-en-el-tiempo-en-la-saga.html