Hay que mantener unos hábitos de vida saludables, aceptar nuestro cuerpo y ser feliz. Intentar ser quién no somos o pretender no envejecer nunca, sólo nos hará infeliz.

Sin embargo, aceptarse no es sencillo y muchas veces el miedo hacia las opiniones de los demás nos ahogan.

Es nuestra mente, esa insegura vocecita mentirosa, imagina a priori todas las formas de rechazo que vamos a sufrir.

Sin embargo, esos mensajes hirientes y los pensamientos que imaginamos, no son reales. Solo ocurren en nuestra cabeza.

O quizás, esa vocecita tiene razón y cualquier desconocido que se cruza en nuestro camino tiene intención de hacernos daños. ¿Cómo podríamos salir de dudas?

Amy Pence-Bronw, es una madre de tres hijos cuyo cuerpo ha cambiado mucho en los últimos años, hecho qué como a tantas otras madres también le costó asimilar.

Finalmente consiguió aceptarse, pero siempre tuvo miedo a lo que opinaran los demás, inspirada por un experimento social llevado a cabo en Londres, Amy decidió poner a prueba su físico y la bondad de la gente para liberarse por fin de ese miedo.

El 25 de Agosto, en mitad del mercado de Idaho, Amy se desvistió, tapó sus ojos y ofreció su piel para que cualquier desconocido dibujase en ella.

El resultado es muy conmovedor y sorprendente. La gente que pasaba por allí no dudaba en estampar sobre su cuerpo todo tipo de frases, mensajes de animo y corazones.

Un original experimento que demuestra que debemos aceptarnos y no preocuparnos por lo que piensen los demás, porque a fin de cuentas, el ser humano no es tan malo como pensamos.

Original: A Stand For Self Love

Publicado en Moda y belleza