Antes de leer esta noticia debemos añadir que los perros rara vez tienen este comportamiento, y que cuando lo tienen, en la mayoría de los casos, es por culpa de su educación (como hablamos en el artículo de la ciencia detrás de los perros agresivos).

La pequeña Mackenzie tiene 2 años de edad, y si no hubiera sido por su madre, un perro pit bull habría acabado con su vida el pasado mes. Para liberarlo, la madre mordió la oreja del animal e introdujo su puño en la boca del perro, según informa Daily Mail.

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Chelsi Camp, de 23 años de edad, había indicado que el perro del novio de su madre era generalmente amistoso, pero aquel día el animal se puso nervioso cuando olfateó a Mackenzie y se abalanzó sobre él. En ese momento, llamó a los servicios de emergencia, pero justo después intervino físicamente.

Al no tener la fuerza suficiente, introdujo su puño en la boca del animal y mordió la oreja de este, cortándola por completo.

Cuando la policía llegó se encontró a Chelsi acurrucada en el baño protegiendo a su hija, donde estaba el perro acechando para atacar de nuevo. El animal tuvo que ser sacrificado en ese mismo momento.

Las lesiones de la niña fueron tan graves que tuvo que ser hospitalizada de inmediato, ya que sufrió heridas en la cara, brazos y manos. Los médicos le han recomendado que Mackenzie evite la luz solar directa al menos durante un año, para que sus cicatrices sanen de la mejor manera posible.

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Publicado en Miscelánea