Hoy os traigo un menú que nos encanta a todos los de la casa. Se trata
de pollo rebozado con patatas hervidas pasadas por la plancha. En alemán
sería algo así como “Paniertes Hähnchen mit Salzkartoffeln”. Es un
plato sencillo y delicioso!

Necesitamos: Pechuga de pollo o pavo, huevo, pan rallado, patatas y especies al gusto.

Primero hay que cortar las pechugas de pollo en filetes. Si, aquí en la carnicería no te lo cortan y en el supermarkt vale más caro en filetes que la pechuga entera.

Para sazonar, uso todo lo que encuentro por la cocina: sal, pimienta, ajo picado seco, a veces perejil y una mezcla de varias hierbas típicas de aquí que no se exactamente que llevan pero aromatizan mucho (dejo pendiente enseñaros la mezcla).

El siguiente paso es enharinar los filetes, pasarlos por el huevo batido (a veces le echo un poquito de leche) y luego por el pan rallado.

Para freírlos, hay que hacerlo con poquito aceite de oliva suave y a fuego medio para que no se nos queme el pan y se quede la carne cruda. Si lo creemos conveniente, podemos ir añadiendo chorritos de aceite para que no se nos pegue en la sartén. En este caso, mejor virgen extra que le dará más sabor.

Lo ideal, es poner a hervir las patatas cortadas a trozos mientras cortamos y rebozamos el pollo, así cuando vayamos a freír seguramente estén listas.

Mientras estamos friendo el pollo, ponemos las patatas en la plancha o sartén con un poquito de aceite de oliva virgen extra. Las sazonamos con sal, un poco de pimienta, ajo picado seco, la mezcla de hierbas que pusimos en el pollo y un poco de pan rallado que le dará un toque crujiente. Estas deben hacerse a fuego muy muy lento, para que no se nos quemen ni se desmenucen.

Si hemos calculado bien los tiempos, seguramente acabaremos tanto el pollo como las patatas a la vez y nos podremos sentar a comer sin que una de las dos cosas se quede fría.

Guten Appetit!

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