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El pasado 1 de marzo, Guadalupe Acosta, una estudiante paraguaya de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, publicaba a través de las redes sociales una carta escrita en memoria de Marina Menegazzo y María José Coni, las dos turistas argentinas asesinadas en Montañita (Ecuador) a finales del mes pasado.

Sus palabras se han compartido más de 650 mil veces por usuarios de todo el mundo, quienes también han querido aprovechar para expresar su rabia por el fatídico suceso y transmitir sus condolencias a los familiares de las víctimas.

Ante la indignación que se está extendiendo por todo el mundo y el escepticismo de los familiares de las víctimas respecto a la versión oficial de las autoridades ecuatorianas, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha reiterado que, si la ley lo permite y es el deseo de las familias, el gobierno brindará la posibilidad a los forenses argentinos de investigar lo ocurrido.

Estas son las crudas palabras que hablan por las víctimas y que ya han dado la vuelta al mundo:

“Ayer me mataron.

Me negué a que me tocaran y con un palo me reventaron el cráneo. Me metieron una cuchillada y dejaron que muera desangrada.
Cual desperdicio me metieron a una bolsa de polietileno negro, enrollada con cinta de embalar y fui arrojada a una playa, donde horas más tarde me encontraron.

Pero peor que la muerte, fue la humillación que vino después.
Desde el momento que tuvieron mi cuerpo inerte nadie se preguntó donde estaba el hijo de puta que acabo con mis sueños, mis esperanzas, mi vida. No, más bien empezaron a hacerme preguntas inútiles. A mi, ¿Se imaginan? una muerta, que no puede hablar, que no puede defenderse.

¿Qué ropa tenías?

¿Por qué andabas sola?

¿Cómo una mujer va a viajar sin compañía?

Te metiste en un barrio peligroso, ¿Qué esperabas?

Cuestionaron a mis padres por darme alas, por dejar que sea independiente, como cualquier ser humano. Les dijeron que seguro andabamos drogadas y lo buscamos, que algo hicimos, que ellos deberían habernos tenido vigiladas.

Y solo muerta entendí que no, que para el mundo yo no soy igual a un hombre. Que morir fue mi culpa, que siempre va a ser. Mientras que si el titular rezaba fueron muertos dos jóvenes viajeros la gente estaría comentando sus condolencias y con su falso e hipócrita discurso de doble moral pedirían pena mayor para los asesinos.

Pero al ser mujer, se minimiza. Se vuelve menos grave, porque claro, yo me lo busqué. Haciendo lo que yo quería encontré mi merecido por no ser sumisa, por no querer quedarme en mi casa, por invertir mi propio dinero en mis sueños. Por eso y mucho más, me condenaron.

Y me apené, porque yo ya no estoy acá. Pero vos si estas. Y sos mujer. Y tenes que bancarte que te sigan restregando el mismo discurso de “hacerte respetar”, de que es tu culpa que te griten que te quieran tocar/lamer/ chupar alguno de tus genitales en la calle por llevar un short con 40 grados de calor, de que vos si viajas sola sos una “loca” y muy seguramente si te paso algo, si pisotearon tus derechos, vos te lo buscaste.

Te pido que por mí y por todas las mujeres a quienes nos callaron, nos silenciaron, nos cagaron la vida y los sueños, levantes la voz. Vamos a pelear, yo a tu lado, en espíritu, y te prometo que un día vamos a ser tantas, que no existirán la cantidad de bolsas suficientes para callarnos a todas”.

En una de sus últimas publicaciones en Facebook, Acosta manifestó que algunos usuarios denunciaron su página por “supuesta violencia gráfica”, pero los administradores determinaron que se trataba de “una falsa acusación”, por lo que no se ha retirado ningún contenido de su muro.

Además, la autora de ‘Ayer me mataron’ aprovechó para expresar que las redes sociales son un recurso importante para crear consciencia y que seguirá usándolas como herramientas para transmitir mensajes que, al menos, inviten a la reflexión y a debates sanos.

Vía: Facebook

Publicado en Miscelánea