Normalmente las mermeladas se cocinan por mucho tiempo, pero si utilizamos gelatina podemos bajar el tiempo de cocción a mucho menos de la mitad y así nos podemos beneficiar de los nutrientes de la fruta, de sus vitaminas y de sus llamativos colores.

Ingredientes:

1 litro de jugo o zumo de naranja fresca con su pulpa
200 ml de jugo o zumo de mandarina fresca con su pulpa
la piel de ½ naranja
la piel de ½ mandarina
400 gr de azúcar blanca
1 cucharadita de esencia o extracto de vainilla
8 láminas de gelatina sin sabor
4 frascos grandes de vidrio de mermelada con su tapa

Preparación:

Lava los frascos y las tapas donde vas a guardar la mermelada con abundante agua caliente. Ideal sería hervir los mismos para que estén estériles, aunque como estás preparando poca cantidad y la vas a guardar en la nevera, no necesitamos hacer tanto trabajo.

Pela media naranja y media mandarina. Cuida de que solo sea la parte anaranjada y elimina la parte blanca, ya que ésta suele ser amarga. Corta la piel en julianas muy muy finas y las colocas en un recipiente, cubre la piel de la fruta con agua y calientas en el microondas por 20 a 30 segundos. Esto ayudará a que la piel se ablande y pierda el sabor amargo. Deja remojando unos 10 minutos antes de colar el agua. Coloca el jugo o zumo de naranja y de mandarina en una olla, calienta y cuando empiece a hervir agregas el azúcar, deja que se disuelva completamente y apagas el fuego. Añade inmediatamente la gelatina y revuelve hasta que ésta se disuelva completamente. Recuerda que no debemos dejar que la gelatina hierva ya que pierde su fuerza y obtiene un sabor desagradable. Con una cuchara extrae un poquito de la mezcla, la colocas sobre un plato y llevas éste al congelador por unos minutos hasta que la mermelada se enfríe. Esto se hace para probar la consistencia de la mermelada. Si ves que está muy líquida, añade un poquito más de gelatina y vuelves a hacer la prueba. Si ves que está muy dura, agregas un poco más de jugo o zumo de naranja o de mandarina.

Cuando tengas la consistencia deseada, agregas la piel de la naranja y de mandarina y revuelves. Llena los frascos hasta el borde con mermelada, pones la tapa y los volteas. Deja enfriar volteados y una vez fríos los guardas en la nevera.

La mermelada estará más sabrosa si dejas pasar
unos dos días antes de probarla. Sirve
la mermelada sobre pan, dentro de un yogur, úsala como base para una vinagreta
o aprovéchala para decorar una torta o un bizcocho.

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