Estamos acostumbrados a movernos en nuestro diario vivir según ciertos parámetros no escritos, cada quien en su lugar, cuando algo o alguien se sale de los parámetros nos extraña, nos molesta, porque no encaja. Aquí una historia curiosa y sorprendente por su final feliz.

María es mecera, trabaja en un restaurant de Texas, Estados Unidos, ella no se imaginaba que ese día cambiaría su vida para siempre, al rato entró un vagabundo sucio y se sentó en una de las mesas centrales, el hombre olía mal y esto produjo incomodidad en los otros clientes, todos los allí presentes lo miraban con desagrado, sus miradas le gritaban que no era bienvenido, pero María sin molestia alguna se dirigió a la mesa y le atendió amablemente como si fuera un cliente habitual.

El vagabundo acostumbrado al desprecio y al maltrato estaba sorprendido, nadie lo había tratado así en mucho tiempo.

“Mi nombre es María, yo lo atenderé esta tarde”, y con una sonrisa le alcanzó la carta. Al retirarse de la mesa, sus compañeras la miraban con cara de ¿qué estás haciendo? Y le hacían señas para que lo sacara.

María, no les hizo el menor caso, ella había decidido atenderlo, el gerente se le acercó y la amenazó diciéndole que si el vagabundo no pagaba le descontarían de su salario. Ella no se dejó intimidar, sabía lo que se sentía ser despreciada y tener mucha hambre.

http://s3-media1.fl.yelpcdn.com/bphoto/ANwJ4Rv2GqWj0DerK63UYQ/o.jpg

El mendigo pidió panqueques, huevos con tocino y un café, ella se los trajo rápidamente y el hombre los comió con mucho placer, saboreando cada bocado, al terminar María se acercó y vio el plato limpio, se sonrió y le dijo al vagabundo que no se preocupe por la cuenta, que ella se haría cargo, el vagabundo sonrió y le agradeció. Al recoger el plato encontró una tarjeta con un mensaje y 100 dólares

“María, me ha alegrado el día, su trato con los demás es de admirarse. Usted ha encontrado el secreto para ser feliz. Su bondad y amabilidad me ha dado esperanzas, sus gestos bondadosos la distinguen entre los demás”.

Para sorpresa de todos “el vagabundo” era el dueño del restaurante que había decidido disfrazarse y poner a prueba a sus trabajadores, quería conocer de primera mano el trato que le daban sus empleados a los clientes.

A la semana, María recibía un gran aumento y era ascendida a gerente del restaurante, lo que dejó a todos con la boca abierta. Y les dio una gran lección que no olvidarán en toda su vida.

“Lo que se siembra se cosecha”, si fue de tu agrado comenta y comparte, gracias

Publicado en Miscelánea
Fuentes consultadas:
http://compatv.com/wp-content/uploads/2017/05/mesera2-916x542-300x180.png
https://familias.com/8059/mesera-atiende-a-vagabundo-sin-discriminarlo-cuando-se-va-el-le-deja-una-tarjeta-revelando-su-verdadera-identidad-ella-rompe-en-llanto