Michelle: Me siento sola, no quiero que se repita.

Michelle: El hecho de soñar me perturba.

Michelle: Deyna creció, no tengo el poder para decir: “Lo disfrute cada segundo”. 

Después de un largo suspiro

Michelle: – Quiero acabar con esto pero no puedo abandonarla.

La niña de los ojos rojos, mi querida hija, el motivo por el cual sonreír es tan fácil y sencillo, no se cuando esta siendo fría o tierna conmigo,  siempre ríe, tanto que asusta.

No  me puedo quejar, me acostumbre a esto y el hecho de no hacerlo me preocupa.

Tiene 4 años, y desarrollo un orgullo como si no me necesitara.

Michelle: Hey, Dey hora de dormir.

Deyna: No tengo sueño.

Michelle: Los niños pequeños duermen temprano.

Deyna señala a la esquina de su habitación oscura

Deyna: Ella no duerme mamí.

Un escalofrió espeluznante me recorre, lo dice como si fuera normal, es típico de niños decir esas cosas cuando los rodea tanta creatividad.

Me acosté a su lado,  antes de que se durmiera, la beso justo en la frente y la observo, su mirada es tan profunda que se mete en mi alma, la eleva y me inunda.

No recuerdo como llegue a estar frente a ella preparando el desayuno, ella dibuja.

Michelle: Mi artista favorita, ¿Qué haces?

Deyna: Mira mamá.

Dos dibujos, una niña con vestido rojo bajo un cielo a pleno resplandor de la noche.

Pero… El otro es una mujer colgada en el techo 

Michelle: Hija ¿Qué significa este?

Se lo digo con una sonrisa en mi cara.

Me miró y me dijo:

Deyna: Ella me dijo que dibujara esto. Viene a por ti. Escóndete.

El comedor se amplia cada vez mas, las paredes se estiran, la casa parece un estadio de fútbol, me siento vulnerable, el techo esta a metros de distancia, en mi oreja siento un respiro que eriza mi piel.

Todo acaba con el grito de un hombre, me encuentro en el hospital con ella.

Esta muy animada haciendo caras y jugando.

Al llegar me abraza y dice con voz inocente:

Deyna: Mira mamá, el esta allá arriba colgado y no tiene rostro jajaja

Esta vez lo vi, como lloraba y suplicaba fui a buscar ayuda y las enfermeras no hacían nada por él.

Deyna: Mamá, él nos cuidaba, ¿Qué le hiciste?

Suspiro

Mi hija es hermosa, si yo estuviera con los pies puestos sobre la tierra todo fuera mejor.

El siempre estuvo en la puerta de su cuarto cuidándola, mirándola fijamente, no le faltaba nada.

Solía hablar de una mujer que la visitaba por las noches en su cuarto. Decía que llevaba un vestido rojo y se llamaba Alexandra. Le cantaba y flotaba. 

 Quisiera cuidarla, solo necesito tu ayuda. 

Terapeuta: 

Michelle, todo saldrá bien.

Expediente: 17070401

Paciente: Michelle Veracierta

Diagnostico: Lagunas mentales, Trastorno obsesivo compulsivo & leve esquizofrenia.

Descripción: Asesinato del esposo Rafael Paez, extirpación  de ojos con sus mano y amputación de nariz con un frasco de cristal, quemo su rostro.

Custodia de Deyna Paez: Alexandra Veracierta

Publicado en Relatos