La pasada semana, un soldado canadiense convertido al islam acabó con la vida de otro soldado en Ottawa, Canadá. Tras ello, numerosos actos racistas surgieron en reacción contra algunos comercios locales de la zona que estaban regentados por musulmanes. La noticia, tanto del atentado como de la posterior ola de vandalismo, apareció en los medios de todo el mundo, dando a entender a muchas personas que la gente de Canadá son poco tolerantes con aquellos que profesan el Islam.

Para ver si realmente era cierto, un grupo de jóvenes quisieron poner en práctica un experimento social.

Original: Omar Albach

Publicado en Miscelánea