Muchas veces cuando andamos por la calle nos vamos encontrando determinados muebles que esperan a que el camión de la basura pase a por ellos. Sin embargo hay personas que no creen que la vida de los muebles acabe tan rápido, ya que con determinada reforma se puede aprovechar un viejo mueble por muchos años más.

Eso mismo es lo que nos enseña Larissa en su página About the business, cada poco tiempo nos deleita con nuevos tutoriales muy sencillos y muy bien explicados para que podamos aplicarlos en nuestra casa.

Hoy la historia comienza cuando Larissa se encontró un viejo escritorio abandonado en la calle. No se lo pensó dos veces antes de cargarlo hasta casa porque ella tenía claro que ese escritorio tenía muchas más vida, y este fue el resultado:

Con tan sólo ver el escritorio, ya tenía claro lo que podía fabricar con él.

Larissa buscó otros elementos desechados con los que podía trabajar para complementar el escritorio.

En una tienda de segunda mano encontró este taburete, que estaba algo viejo pero quedaba perfecto en el escritorio.

Ya tenía los tres elementos necesarios para comenzar la obra (los pies que asoman detrás del escritorioson de su hija, que tuvo que ayudar a sostener el espejo).

Para eliminar toda la suciedad y cualquier arañazo, Larissa y un pequeño compañero trabajaron con una lijadora.

Debido a que los cajones estaban muy castigados, y habían perdido la mayoría del relieve, Larissa decidió quitarlos por completo.

Reparó el mueble con masilla para madera, rellenando las grietas y quitando las manchas.

Una vez hecho el proceso anterior, pintó el escritorio con un blanco cremoso dándole algunas tonalidades en verde.

Mientras la pintura se seca es buen momento para tapizar el viejo taburete.

Para darle un último toque original al escritorio, Larissa optó por una plantilla en francés junto con una pintura color oro.

Para terminar el proyecto, faltaban algunos tiradores, así que buscó algún otro mueble que estaba en espera de restauración y utilizó los tiradores perfectos.

Y este es el increíble resultado final, nadie pensaría que se trataba de tres piezas separadas que nada tenían que ver.

La plantilla en francés le da un toque muy original y distinguido a este tocador.

Según la artista, cuando terminó la restauración se imaginaba a “una joven doncella sentada en el taburete para componer una dulce carta de amor para su novio”.

Fuente: prodigalpieces
Vía: little things publicado originalmente en nuestra web CasasIncreibles.com

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