Existen más de 3.000 especies diferentes de serpientes en todo el mundo clasificadas en 4 grandes familias. De todas estas apenas son venenosas 600 especies y con venenos mortales para el hombre muchas menos.

Aún siendo una cantidad mínima las que podrían causarnos la muerte, el ser humano ha desarrollado un miedo instintivo y natural a todos los ofidios. Tal vez sea por eso de que “Más vale prevenir que curar”.

Los venenos de estos reptiles contienen una serie de toxinas y enzimas cuyo objetivo principal es el de paralizar a la víctima y, en menor medida, ayudar a la serpiente a digerir la presa.

Las toxinas del veneno podríamos dividirlos en 2 grandes grupos, las neurotoxinas y las hemotoxinas (aunque, como en todo, siempre existen algunas excepciones). Las primeras actúan atacando al tejido nervioso bloqueando los neurotransmisores y neuroreceptores de la víctima. Esto provoca que el afectado pierda el control e incluso la sensibilidad del miembro afectado.

La segunda, las hemotoxinas, producen una destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis), hipercoagulación de la sangre e incluso degeneración de de órganos y tejidos. Al coagularse la sangre no puede ser bombeada por los vasos sanguíneos, por lo que no puede transportar el oxigeno a los músculos, se causan trombos, puede provocar infartos, un desastre con altas probabilidades de muerte vamos.

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El caso es que estos venenos pueden usarse en pequeñas cantidades para estudiar y tratar enfermedades como la hemofilia, que precisamente es la dificultad de la sangre para llegar a coagularse. Esta enfermedad es bastante peligrosa porque debido a la falta de coagulación de la sangre cualquier herida, por pequeña que sea, puede convertirse en un drama ya que no dejaría de sangrar fácilmente.

El vídeo que vamos a ver hoy es el del efecto que provoca una gota de veneno de la víbora de Russell en contacto con la sangre. Hay que tener en cuenta que el plasma sanguíneo, al estar en contacto con el aire tarda menos en coagularse, pero nos sirve para hacernos una idea de cómo actuar este veneno.

Os va a dejar de piedra, y nunca mejor dicho, cuando veas el resultado del experimento.

Fuente: Wimp

 

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