Hace unos días los lectores discutían acalorados sobre el sexo y la psique, al contemplar la alegría de una joven transexual de 14 años cuando conocía la noticia de que su tratamiento hormonal le era por fin concedido.

Personalmente estoy harto de que se saque a pasear el manido argumento sobre “lo que es o no natural”, porque si algo ha demostrado la naturaleza es el gusto por evolucionar, crear y cambiar de forma continuamente.

En concreto y sobre los sexos y órganos sexuales, la naturaleza ha creado todo tipo de combinaciones: animales asexuales, hermafroditas, con dos sexos e igual apariencia, con dos sexos y un marcado dimorfismo sexual, capaces de cambiar de sexo en función de las condiciones del medio…

En cuanto al comportamiento sexual, también encontramos animales homosexuales, bisexuales, monógamos, polígamos… Sinceramente, la naturaleza no parece tener ningún problema con sus propias creaciones…

Uno de los ejemplos más curiosos de esta increíble pluralidad son los animales ginandromorfos bilaterales, una especie de hermafroditismo en la que el sexo masculino y femenino se encuentra unido y dividido dentro del mismo individuo, es decir: son machos de un lado, y hembras del otro.

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Esta rara condición genética no está exenta de peculiaridades, y es que el ejemplar no solo presenta rasgos sexuales de ambos géneros, sino comportamientos, órganos reproductivos y material genético, divididos en una simetría casi perfecta.

El pollo del doctor H.E. Schaef

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El doctor Schaef, además de médico era un hombre práctico al que le gustaba criar algunos animales de granja para alimentar a su familia. En una de las puestas de su pequeño corral, tuvo lugar un hecho insólito.

Al principio el pollito era como todos los demás, pero a las pocas semanas de nacer, cuando el ave comenzó a desarrollarse, observó con asombro que aquel gallo joven presentaba cresta, papada y pecho alto en el lado derecho, mientras que del izquierdo su cuerpo delgado y la ausencia de papada indicaban que era un gallina.

Su comportamiento además, resultaba confuso, ya que la criatura intentaba montar a otras gallinas, pero también ponía huevos de pequeño tamaño.

Cuando el ave murió, Schaer se dispuso a comérselo, y al prepararlo descubrió que no solo externamente las mitades eran distintas, sino que el ave tenía dos testículos y un ovario parcialmente formado.

Era como si hubieran cortado por la mitad a un gallo y una gallina y los hubieran unido en un único ser. Sorprendido, mandó el cuerpo al anatomista Madge Thurlow Mackin, para que registrara tal hallazgo en 1923.

Más animales

Ahora que los cientificos y anatomistas sabían que buscar, un sin fin de animales ginandormorfos aparecieron, siendo muy comunes entre insectos, reptiles, crustáceos y aves.

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Todos estos animales, presentan una mitad del cuerpo femenina y otra masculina.

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A diferencia de los hermafroditas, sus órganos sexuales no están combinados entre si, sino que se encuentran separados.

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Se calcula que 1 de cada 10.000 insectos y uno de cada 1.000.000 de pájaros se desarrollan de esta manera.

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Mamíferos, hormonas y células.

Aunque es raro, los mamíferos pueden presentar alteraciones en el fenotipo presentándose de forma distinta en cada lado. Son los casos de heterocromía u ojos de distinto color, o más raro aun, el caso del gato Venus.

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Sin embargo es una alteración que solo afecta a la apariencia (fenotipo) y no al sexo de los mamíferos (genotipo), debido seguramente a que nuestro desarrollo celular depende de las hormonas (estrógeno, progesterona/testosterona) que se vierten en nuestro sistema sanguíneo.

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La cantidad de hormonas, modifica el desarrollo celular, y por eso nuestra apariencia sexual cambia a consecuencia de los tratamientos hormonales.

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En aves, crustáceos e insectos, parece ser que son las propias células las que contienen la información sexual que deben desarrollar, pudiendo ocurrir esta división casi simétrica.

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La soledad del ginandromorfo

Nacen, comen, viven, crecen y mueren, pero casi ningún ginandromorfo se reproduce. Esto no los hacen menos naturales, ni menos dignos de vivir, solo diferentes.

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No todos consiguen desarrollarse por completo, ya que suelen ser marginados y perseguidos por sus grupos.

Se cree que aunque pudieran madurar sexualmente, no se reproducirían pues presentan dificultades de comportamiento para completar el cortejo.

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En 2008, un profesor de secundaria retirado de nombre Robert Motz estaba mirando por la ventana en Illinois, Estados Unidos, cuando vio un cardenal norteño cuyo pecho era exactamente la mitad rojo, como el de los machos, y la otra mitad gris, como las hembras.

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Hasta en 40 ocasiones distintas, volvió a encontrarlo y nunca lo pudo ver acompañado. Durante ese tiempo nunca cantó como un macho, y el resto de pájaros parecían ignorarlo, por lo que permaneció solo hasta que murió.

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Teorías.

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Como deciamos antes, los ginandromorfos nacen. Y nacen así, con dos sexos divididos.

Es tremendamente curioso porque si coges una muestra de tejido de una mitad obtendrás una secuencia genética ZX y del otro lado ZY. ¿Por qué ocurre?

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De momento es un misterio, pero lo que esta claro es que los ginandromorfos son un producto 100% natural. Extraño, raro y particular, pero natural.

Sobre su origen, en un primer momento se pensó que podían ser el resultado de un accidente genético, en el que dos mellizos de distinto sexo se unían a nivel celular, aunque actualmente está idea ya ha sido descartada.

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Cambios climáticos, subida de las temperaturas, radiación y escasez de recursos, pueden ser otros motivos detrás de esta rara singularidad, la que puede ser un intento más de la naturaleza para adaptarse al medio. Y es que muchos científicos creen que el ginandromorfismo puede ser parte de un truco evolutivo que aún debe perfeccionarse, la capacidad de la madre para elegir el sexo de la progenie.

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Hay loros que son capaces de engendrar 20 hembras o 20 machos seguidos, según las circunstancias, y se cree que este hecho no es casual. Es la madre la que en función del alimento disponible, número de hembras y machos en la comunidad, y otros factores, elige el sexo del huevo.

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Esto es posible ya que en el interior del huevo existe la información genética posible para que se den ambos sexos. El no deseado, será desechado en una especie de bolsa llamada “cuerpo polar”, pero si la madre no hace la selección el resultado sería un ejemplar ginandromorfo.

Sea como sea aún es un misterio apasionante, y es que la naturaleza no para de sorprendernos.

Fuente: wikipedia, bbc.com, yalosabes.com, aviario.poephila,

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