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Desgraciadamente no es la primera vez que nos topamos con una historia así de cruda, pero, por suerte, terminó bien. Si recordáis, hace algo más de un año una mujer consiguió salvar su vida al hacer creer a su agresor que estaba pidiendo una pizza a domicilio, cuando en realidad estaba haciéndole “el pedido” a la policía.

No nos podemos llegar a imaginar la desesperación que debe sentirse al estar confinado en casa por aquella persona que prometió amarnos siempre, y de la que ya no queda prácticamente nada, salvo su mala conducta, sus palabras vejatorias y sus brutales palizas.

Así debió sentirse la mujer que protagoniza nuestra historia de hoy, quien se las ingenió para poner su vida y la de sus hijos a salvo. La mujer, que hasta hace poco residía con su pareja en el municipio malagueño de Benalmádena, no tenía permitido salir sola de casa ni usar el móvil y, mucho menos, navegar por internet. Su pareja la tenía constantemente vigilada.

Al parecer, esta situación venía sucediéndose desde hacía tiempo. Los malos tratos comenzaron cuando ambos vivían en su Uruguay natal, antes de trasladarse a España.

Bajo el constante control al que estaba sometida, a la mujer le era completamente imposible avisar a las autoridades del infierno doméstico en el que vivía con su supuesto carcelero. Así fue como tuvo la ingeniosa idea de esconder una nota de socorro entre los libros de su hijo narrando el horror que estaba viviendo. Tenía la esperanza de que alguien la encontrara y le prestase auxilio. Así fue.

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Afortunadamente, una profesora que revisaba los deberes del muchacho encontró la nota de auxilio de su madre y rápidamente se puso en contacto con la Policía Nacional.

Las fuerzas de seguridad optaron por hacer salir a la pareja de casa, pidiéndoles que acudieran al centro educativo para asistir a una tutoría. Al llegar, él se quedó fuera y ella entró en la sala donde la estaban esperando varios docentes y un agente de policía, quien le realizó una pequeña y rápida entrevista para que el supuesto maltratador no sospechase.

Ahí fue cuando la mujer narró que las humillaciones, maltrataos y vejaciones de su pareja eran constantes. Que había padecido empujones, golpes y estrangulamientos. Incluso relató que en una ocasión la amenazó prendiéndole fuego a la cama conyugal.

Ante este relato, los agentes procedieron a detener a su esposo, identificado como J.C.T., de 52 años, bajo una acusación de malos tratos.

Vía: yometiroalmonte

Publicado en Miscelánea