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De todas las afrentas sociales promovidas por la industria de la moda, el trabajo infantil se encuentra entre las peores. Una cruda realidad que se extiende desde el estado indio de Tamil Nadu, donde las niñas de castas inferiores son arrastradas a la servidumbre con la promesa de mejores dotes, a los campos de algodón de Uzbekistán, donde más de 2 millones de niños son obligados a trabajar por sus gobiernos durante 10 horas al día, dos o tres meses al año.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, que define el trabajo infantil como un “trabajo que priva a los niños de su infancia, su potencial y su dignidad,” aproximadamente 168 millones de niños desempeñan algún tipo de trabajo que pone en peligro su bienestar. Sin embargo, una organización sin ánimo de lucro de Nueva Zelanda se ha propuesto cambiar esto.

Child Labor Free nace con el objetivo de crear una etiqueta que acredite a aquellas firmas que, tras someterse a una auditoría independiente a cargo de la consultora Ernst & Young, puedan asegurar que ni ellas ni sus proveedores han utilizado mano de obra infantil en su proceso de producción.

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La organización, creada por diseñadores neozelandeses como Hailwood, Kate Sylvester o Stolen Girlfriends Club, contando con el apoyo de Unicef y de la agencia de publicidad Saatchi & Saatchi, está actualmente trabajando en una fase piloto de este sello, que verá la luz coincidiendo con la próxima Semana de la Moda de Nueva Zelanda.

Child Labor Free planea expandirse con el tiempo más allá de la ropa para incluir otros textiles, muebles, juguetes, productos de limpieza, cuidado de la piel, entre otros, a fin de acabar con la explotación infantil y que todos podamos contribuir de algún modo a la causa.

De la misma forma que buscamos el sello ‘cruelty free’ en los productos de belleza o buscamos productos ‘orgánicos’ en nuestros supermercados, creemos que ‘Child Labor Free’, necesita convertirse en un estándar reconocido a nivel mundial, comenta la directora general y fundadora de la organización, Michelle Pratt. “Que algunas marcas quieran adherirse a este viaje es un motivo de celebración. Este es un tema muy complejo y que una empresa esté dispuesta a dar este primer paso con nosotros es muy valiente por su parte, pero creemos que los consumidores se verán recompensados“, concluye Pratt.

Afortunadamente, cada vez son más comunes los movimientos sociales que surgen para denunciar todas estas prácticas, pues parece que estamos empezando a tomar consciencia sobre ello. Después de todo, nosotros también debemos asumir nuestra parte de responsabilidad como consumidores.

Vía: ecouterre, childlaborfree

Publicado en Animales