Asía posee algunos de los pueblos abandonados más bonitos e inquietantes del mundo, como la exuberante y verde ciudad fantasma de Shengshan.

Sin embargo, hemos encontrado un pueblecito en Japón que le gana por goleada, al menos en lo que a perturbador se refiere. Y es que resulta que la localidad japonesa de Nagoro, está habitada por más de 350 muñec0s de trapo de tamaño natural.

Conoce con nosotros la historia de estos escalofriantes y silenciosos habitantes.

Nagoro es un pequeño pueblo de Japón situado en los verdes valles de Shikoku.

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La historia de esta localidad es similar a la de tantos otros pueblos y aldeas abandonadas en nombre del progreso.

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La búsqueda de trabajo llevó a la gente joven emigrar a las grandes ciudades.

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Una vez fallecieron los ancianos y sin gente joven, Nagoro quedó desierto.

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Sin embargo, hace 11 años, una serie de extraños habitantes fueron apareciendo hasta adueñarse del lugar.

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Hoy, 350 muñecos de trapo de tamaño natural residen en las calles del pueblo, observando silenciosos a los turistas que acuden a fotografiarlos.

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Obviamente los muñecos no han llegado solos, el único habitante que queda en Nagoro los ha colocado allí.

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Hace más de una década Ayano Tsukimi, regresó a pueblo natal.

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Con tiempo libre, Ayano se dedicó a la agricultura, pero tras un año de siembra no obtuvo fruto. Los pájaros se habían comido las semillas.

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Decidió construir entonces un espantapájaros a semejanza de su padre, el anterior labriego de esas tierras. Una especie de homenaje que dio lugar a su arte.

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Tras su padre, Ayno recreó al resto de su familia. Después continuó haciendo muñecos de amigos, vecinos y otras tantas personas.

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Fabricados con paja, los espantapájaros visten ropa y tienen los rasgos de antiguos vecinos de la localidad.

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De esta forma, Ayno no se siente solo. Sabe que no son reales, pero le ayudan a recordar.

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Incluso a soñar, pues ha creado una escuela llena de niños.

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Un deseo que espera que algún día se cumpla.

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Fuente: Ruta 33

Publicado en Insólito