El hombre suele hacer honor a sus tradiciones milenarias sin cuestionarse el sentido de las mismas, olvidando el camino que hemos recorrido desde entonces.

La religión o las fiestas populares jamás deben de estar por encima de la integridad de las personas, y muchos somos los que pensamos que tampoco por encima de otros seres vivos.

El escalofriante festival de Yulin, los toros en España y Latinoamérica o la ablación genital de las niñas son prácticas que, más pronto que tarde, deben tocar a su fin.

Esto que parece demasiado complicado de entender para los adultos, no lo es para los niños, quienes con su inocencia saben identificar lo que esta bien o mal.

Así es como durante el festival Gadhimai en Nepal, donde tradicionalmente los niños llevan a sacrificar a un animal junto con el que se hayan criado -desgarrador- el pequeño Adrian se opuso a que mataran a su cabra en cuanto comprendió el final que le esperaba a su animal.

En el video podemos ver como Adrian rompe en lagrimas y comienza a interponerse entre su cabra y el matarife. Finalmente y ante los gritos y lagrimas del pequeño, una voz le comunica que no van a matar a la cabra.

Según declara la familia, lo hecho anteriormente no se puede deshacer, pero en el futuro no continuaran celebrándolo.

“No vamos a hacerlo de nuevo, los niños saben que matar no es bueno”.

El festival hindú Gadhimai está considerado como la mayor matanza animal del mundo, ya que ese día unos 300.000 animales (búfalos, cabras y aves) son sacrificados en honor de la diosa.

Fuente: thedodo.com

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