Cuando pasamos la adolescencia comenzamos a juzgar a nuestros padres. Pensamos que en muchos casos no lo han hecho todo lo bien que deberían y muchas veces cometemos el error de creer que nosotros lo haríamos mejor. Y es de nuevo, cuando avanza el tiempo y nos convertimos nosotros mismos en padres, cuando nos damos cuenta de que lo hicieron mucho mejor de lo que creímos, y que educarnos así no fue nada fácil con nuestra rebeldía.

La protagonista de este corto es una joven que sufría en la escuela las burlas de sus compañeras por tener un padre sordomudo. Desde pequeña nunca quiso un padre así, quería uno que fuera como los demás, con el que pudiera conversar y expresarse, hasta que se da cuenta del amor que su padre la profesa.

Original: thailife

Publicado en Miscelánea