Cuando viajamos en metro tenemos varios comportamiento tipo. Están los que juegan a mantener el equilibrio sin agarrarse en las curvas, los que miran a las luces, los que se fijan en los zapatos de todas las personas, los que están con el teléfono, los que leen un libro, los que se duermen, los que no paran de hablar, los tímidos que miran al infinito para no cruzarse con ninguna mirada, los que miran a los ojos de los demás, etc.

Pero hay algo que todo el mundo siente de manera generalizada cuando viaja en metro, la sensación de “vacío” cuando lo usas a primera hora para ir a trabajar. En ese momento el metro parece una cápsula espacial en la que les han dicho a los pasajeros que no tienen suficiente combustible para volver a casa y no hay nada que puedan hacer. Para romper esa extraña sensación, mezcla de olor a lejía y legañas, un artista quiso convertir un tren en una fiesta. “No quiero dinero, sólo quiero hacerte sonreír” y comienza a animar a todo el mundo para bailar. Una excelente e inesperada manera de empezar el día.

Original: Peter Sharp

Publicado en Miscelánea